El último disco de Bad Bunny tiene alguna canción audible, pero en líneas generales sigue la dinámica dominante de la música actual: producciones eficaces, estructuras repetidas y un enfoque claramente orientado al consumo rápido. Es la tendencia del momento y, aunque pueda funcionar a nivel comercial, deja poco espacio para la experimentación o el desarrollo musical profundo.
Precisamente por eso resulta tan llamativo el contraste con el trabajo de Rosalía. Su disco "LUX" rompe de forma clara con lo que se venía haciendo, tanto a nivel sonoro como conceptual. No busca adaptarse a las fórmulas del mercado, sino expandir los límites de la música popular desde una base artística sólida.
La formación musical de Rosalía es extensa y clave para entender el alcance de su obra. Se graduó en el "Taller de Músics de Barcelona" con una licenciatura en Jazz y Música Contemporánea, y posteriormente completó estudios avanzados en el "Conservatorio Superior de Música de Cataluña (ESMUC)", donde se especializó en flamenco. Cabe destacar que este programa admite únicamente a un estudiante por año, tras un exigente examen de acceso, lo que da una idea del nivel de excelencia requerido.
Durante su etapa de formación formó parte del grupo de fusión de flamenco, rock y música india "KEJALEO", un proyecto que ya anticipaba su interés por el mestizaje musical y la experimentación (disponible en YouTube). Más adelante publicó "Los Ángeles", donde reinterpretó el repertorio clásico del flamenco con una guitarra contemporánea, demostrando un profundo respeto por la tradición sin dejar de reformularla.
Su álbum "El Mal Querer", inspirado en un romance del siglo XII, fue además su proyecto final de carrera. En él no solo destacó como intérprete, sino que participó activamente en los arreglos corales y orquestales, consolidando su perfil como música integral y no solo como cantante.
En este contexto, "LUX" no es una coincidencia ni un golpe de suerte. Es la culminación de muchos años de estudio, disciplina y búsqueda artística. En un panorama musical cada vez más homogéneo, la propuesta de Rosalía destaca precisamente porque no renuncia ni al riesgo ni a la calidad. Y eso, hoy en día, la convierte en una excepción tan necesaria como valiosa.
Y por favor que alguien le diga a Bad Bunny que lo de hablar español pronunciando "la R como la L", lo llevan haciendo los chinos miles de años. No es nada original.
