—¿Y qué juego de magia podríamos enseñarle al Real Madrid, por ejemplo, para que saliera del atasco?
—Yo tengo un método infalible: que en cada partido meta más goles que el contrario, así de fácil. Una vez, después de una actuación, se plantó ante mí un hombre y me felicitó emocionado, no le reconocí en ese momento y me contó que había sido jugador de fútbol. Soy Gento, me dijo. Y entonces el que se emocionó fui yo y casi me arrodillo. La de veces que me he emocionado con su juego, esas carreras por la banda tras recibir un pase de Di Stéfano o Rial.
—¿Se podrían aplicar algunas de las técnicas de la magia para salir airoso en un partido de fútbol?
—Hombre, en fin, piensa que muchos de los lances del fútbol se basan en el engaño, el regate, por ejemplo. Marcas al contrario una salida y te escapas por el otro lado. El regate es el arte del engaño, pura magia e ilusión. ¿Dónde está el truco?... Aaaah!
—¿Es madridista?
—Bueno, nací en Madrid y en esos años gloriosos de Gento y Di Stéfano sentía esos colores, pero sólo he ido una vez al Bernabéu. Fue muy curioso porque era un partido amistoso, en el año que Di Stéfano ya iba a abandonar el Real Madrid, vino al Bernabéu el Santos de Brasil. Y en ese equipo había un chico formidable que se llamaba Pelé. Pocos pueden decir que han visto en un mismo partido a don Alfredo y a Pelé.