Mientras cenaba, tenía de fondo la segunda parte de la final de Champions Juventus 1-4 Real Madrid.
Viendo aquello, como se jugaba con y sin balón, la intensidad, la jerarquía, el carácter, etc. y viendo lo que tenemos ahora, es alucinante y deprimente al mismo tiempo. La diferencia es tan grande que casi parecen deportes distintos.