Florentino tuvo la ocasión de limpiar el vestuario el pasado verano. No lo hizo, prefirió intentar contentar a las divas apaciguandolas con nuevas concesiones (subidas de sueldo).
Salvando muchísimo las distancias (pero mucho mucho), esto me recuerda a la famosa frase que Churchill le dedicó al primer ministro Chamberlain cuando este intentaba apaciguar a Hitler a base de concesiones: «Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra. Elegisteis el deshonor y ahora tendréis la guerra»
Nos va a pasar igual, Florentino pudo entrar a machete en ese vestuario vendiendo a Vinicius este verano, declarándole la guerra al divismo que él mismo ha implantado. No lo hizo, prefirió el deshonor de renovarlo con aumento de sueldo dándole aún más poder. En el momento en el que el entrenador lo deje en la grada, tendrá la guerra.