La tocapito,
Eugenia Gil, elige conscientemente no pitar un claro penalti a
Caicedo, incluso después de ver en la revisión solicitada por el banquillo del Real Madrid el doble puñetazo a la altura del pecho que realiza con marcado desdén y con toda la intención de hacer daño la defensa del Eibar sobre la atacante madridista.
La tocapito se ha ganado hoy una afectuosa llamada de sus superiores, los herederos de
Negreira en la
RFEF.
Sabemos por qué lo haces, Eugenia.
