Un FINAL ÉPICO para dos futbolistas legendarios.
Durante 2 horas -o más, si hay prórroga- se suspenderían todas las guerras en el mundo y los ataques terroristas, se cerrarían iglesias, mezquitas, pagodas, sinagogas, templos y centros comerciales, se paralizarían los transportes por tierra, mar, aire y subterráneos y un partido político corrupto muy conocido aquí, en ese tiempo, se daría una tregua en sus habituales actividades presuntamente delictivas -su líder no, porque ese nunca descansa de lo suyo-.
Hágase.