¡Campeones! ¡Segunda estrella!

La verdad es que no ha sido fácil, pero creo que España ha sido superior durante prácticamente todo el partido. Sin avasallar a Argentina, ha tenido el encuentro controlado de principio a fin. Hubo un momento en el que las estadísticas reflejaban unos 17 disparos de España, 10 de ellos a puerta, por ninguno de Argentina. Me parecieron unos datos increíbles. Solo en los minutos finales lograron generar algo de peligro. Ahí sí reconozco que me entró el miedo, pero, por suerte, sus ocasiones quedaron en nada.
Sí, hemos acabado ganando con un jugador más y en la prórroga, pero lo digo solo como un dato, no para restar mérito a la victoria. De hecho, sobre todo en la primera parte, me pareció una final bastante cerrada, con mucho respeto entre ambos equipos. Argentina me dio la sensación de ser completamente inofensiva durante muchos tramos. Por momentos no parecía una final de un Mundial. España controló tanto el partido que costaba creer que enfrente estuviera la vigente campeona. También hay que reconocer que España ha sido, con diferencia, el rival de mayor entidad al que se ha enfrentado Argentina en todo el torneo.
Respecto al arbitraje, no me ha parecido decisivo en absoluto. Se ha hablado mucho de posibles ayudas a Argentina, pero hoy no las he visto. Hubo alguna decisión discutible, como ocurre en cualquier partido, pero Argentina acabó con un jugador menos y, además, a España le anularon dos goles por fuera de juego. No creo que nadie pueda decir que el árbitro condicionó el resultado.
Y al final apareció Ferran. No he gritado su gol como el de Iniesta en 2010, porque aquello fue irrepetible, pero este también entra en la historia del fútbol español. Pensaba que el héroe acabaría siendo Merino, pero el destino tenía reservado ese momento para Ferran.
Más allá de él, este Mundial deja actuaciones enormes: Unai Simón, Cucurella, Laporte, Rodri... y tantos otros. Pero si hay un nombre que merece una mención especial es Luis de la Fuente. Segundo gran torneo consecutivo conquistado. Ha construido una selección competitiva, equilibrada, sólida y muy difícil de superar.
Sobre la famosa conspiración para que ganara Argentina, hoy no se ha visto por ninguna parte. Si realmente alguien hubiera querido impedir que España levantara el trofeo, habría encontrado la forma de inclinar el partido. No ocurrió, simplemente porque España fue mejor.
También puede haber sido el último Mundial de Messi. Ha marcado una época y, pese a la derrota, Scaloni tiene motivos para sentirse orgulloso del Mundial que ha hecho su selección. Hoy, sin embargo, creo que España fue claramente superior y Argentina estuvo lejos del nivel que había mostrado durante el torneo. Durante el partido no me dio la sensación de que estuvieran especialmente violentos, pero, una vez terminado, sí hubo varios incidentes y alguna agresión sobre jugadores españoles que sobraban por completo. Es una pena que una final del Mundial termine con ese tipo de imágenes.
Nuestra trayectoria desde octavos ha sido espectacular: eliminamos a la Portugal de Cristiano, a la Bélgica de Courtois, a la Francia de Mbappé y, por último, a la Argentina de Messi. Un camino de auténtico campeón. Bélgica fue probablemente el rival que más nos hizo sufrir, aunque Argentina ha sido la única selección capaz de llevarnos hasta la prórroga.
Este Mundial también demuestra que defender bien es una forma de dominar. España ha jugado al ataque, ha llevado la iniciativa en la mayoría de los partidos y ha generado ocasiones, pero la clave del título ha sido el equilibrio. Ha sabido controlar los encuentros, conceder muy poco atrás y golpear cuando hacía falta. No ha necesitado golear para demostrar que era la mejor selección del torneo.
¡Viva España! Enhorabuena a todos los que lo han disfrutado. Y a los que no, pues allá ellos.
Segunda estrella. Desde hoy, el escudo de España luce dos estrellas, como corresponde a una selección bicampeona del mundo.


