Re: Entrenador: José Mario dos Santos Félix "Mourinho"
Publicado: Dom Abr 24, 2011 6:15 pm
El de Gorki con Mou es un "cariño" equiparable al de Hal por Gago o Higuain.

Es posible que tenga algo que ver con lo de Hal con Valdano, pero no con Higuaín y Gago. Yo jamás arremetería obsesivamente contra un deportista, y mucho menos si defiende mi escudo.Sergii escribió:El de Gorki con Mou es un "cariño" equiparable al de Hal por Gago o Higuain.
¿De verdad piensas que los arbitros premeditan expulsar a los jugadores del Real Madrid?trecool escribió:Ojalá y mou les haga entender a los jugadores que seguro los árbitros buscarán que nos quedamos con 1 menos los 2 partidos , ya le pasó con el chelsea e inter, cabeza mou cabeza!!!
yo creo que no lo premeditan, pero es mas facil expulsar a uno del Madrid que del Barçaaupamaños escribió:¿De verdad piensas que los arbitros premeditan expulsar a los jugadores del Real Madrid?trecool escribió:Ojalá y mou les haga entender a los jugadores que seguro los árbitros buscarán que nos quedamos con 1 menos los 2 partidos , ya le pasó con el chelsea e inter, cabeza mou cabeza!!!
Diego Torres, el PaisJosé Mourinho recorrió el pasillo del avión de regreso a Madrid hinchando el pecho, con una media sonrisa ladeada de satisfacción. El pasado jueves, de madrugada, el técnico del Madrid acababa de dirigir al equipo hacia la conquista de la Copa, el primer título del club en tres años. En el aeropuerto de Valencia, los jugadores le observaron mientras reafirmaba a grandes voces su proclama.
"¡Esto es fútbol!", decía para justificar su renuncia al balón frente al Barça
"Aquí algunos se vuelven locos con la presión", le dijo Florentino Pérez
"Si ganáis un título, yo me quedo y a Valdano lo echan", advirtió a la plantilla
"El Barça es, en buena medida, un invento de la prensa", dice a sus ayudantes
-¡Esto es fútbol!, decía. ¡Esto es fútbol!
Los ayudantes del técnico iban resumiendo entre los miembros de la expedición la idea que había concebido su líder.
-El Barça es, en buena medida, un invento de la prensa. A la hora de competir, no es un equipo realmente solvente.
Mourinho llevaba una semana bombardeando a la plantilla con eslóganes dirigidos a convencerles de que la posesión del balón no era necesaria. Que evitar la elaboración en el mediocampo era esencial para superar la primera línea de presión azulgrana.
-¡Den un pelotazo!, repetía.
Para Mourinho, ese pase largo al punta, más o menos apresurado, era la solución final. El instrumento definitivo para desnudar las carencias del adversario y terminar con su hegemonía. Así, antes de la final de Mestalla, a lo largo de sus numerosas charlas tácticas colectivas e individuales, repitió el vocablo con ese tono místico que emplea en las alocuciones: "¡Pelotazo!".
Mourinho sabía que estaba trasladando un mensaje contracultural. Sabía que su plan de acción encontraría resistencias entre gran parte de sus futbolistas, gente orgullosa, educada en campeonatos en los que predomina la vieja creencia de que los grandes jugadores deben aspirar a tomar la iniciativa mediante el uso de la pelota porque la posesión es la clave del éxito. Por eso, tras levantar la Copa, se esforzó por recordar a todos que él tenía razón. Que hay otras maneras de jugar. Y que quien se limite a despejar balones merece ser considerado un honorable jugador de fútbol.
Los jugadores insisten en que, tácticamente, Mourinho no les enseñó nada nuevo. Ni es un sacchi ni es un guardiola, apuntan, porque para hacer funcionar a un equipo con la pelota hace falta tiempo y él promete resultados inmediatos. Aseguran que es extremadamente detallista en la confección del esquema defensivo, pero que, una vez recuperado el balón, sus consignas resultan limitadas contra equipos que se cierran atrás. Si por algo valoran los futbolistas al entrenador portugués es, primero, por su método avanzado de preparación física, siempre con el balón, con adaptaciones a las circunstancias naturales del juego. Segundo, por su intuición para detectar los puntos flacos del adversario y proponer soluciones sencillas para hurgar en ellos. Tercero, por su capacidad para convencer a la gente de que se implique en la empresa a cambio de protección. En este aspecto Mourinho deposita gran parte de su energía mental. Es la vertiente propagandística de su obra. Para completarla necesita ejercer de director de comunicación de facto y de mánager. Salvo Casillas, ningún futbolista del Madrid habla en público sin su permiso.
Sabedor de que los futbolistas son receptivos cuando saben que quien les habla controla sus carreras, el técnico acumuló poder. Desde que llegó al Madrid, Mourinho avanzó sobre prerrogativas que, hasta entonces, habían correspondido exclusivamente a los presidentes. Comenzó por pedir la renovación de Pepe. No fue escuchado. Reclamó el fichaje de Hugo Almeida. Lo ignoraron. Tras el 5-0 en el Camp Nou, empezó a dar muestras de ansiedad. El 19 de diciembre, el día de la visita del Sevilla, provocó una crisis. Antes de denunciar ante la prensa una conspiración arbitral hoja en mano, y aprovechando la presencia de un dirigente en el vestuario, escenificó una pérdida de control nervioso ante los jugadores.
-¡Vosotros decís que este es un club señor y esto es una pu.. mierda de club! ¡Me cago en el señorío! ¡Y ahora vais y se lo decís al presidente! ¡Ahora me voy de vacaciones y, si me queréis echar, por mí no vuelvo!
Abrumado, el presidente, Florentino Pérez, se planteó la posibilidad de destituirle. Al día siguiente, durante la comida de Navidad, cogió el micrófono y le lanzó una andanada encriptada.
-Aquí hay gente que se cree capacitada para cualquier empresa y no se da cuenta de que el Madrid es la empresa más grande. No todos están capacitados. La presión que se sufre aquí no es para todo el mundo. Algunos se vuelven locos.
Lejos de amilanarse, en la primera reunión privada que mantuvieron, Mourinho le hizo sentir la presión a su interlocutor.
-Ni yo soy el entrenador que usted esperaba ni usted es el presidente que yo creía, le dijo.
Intimidado ante la posibilidad de completar otra temporada sin títulos y persuadido por las encuestas de la fuerza de Mourinho entre los hinchas, que lo consideran un ídolo, el presidente acabó por ceder y fichó a Adebayor. Antes del derbi, Mourinho reunió a la plantilla y anunció su estrategia.
-No soy hipócrita. Al final de temporada, o se va Valdano o me voy yo. No lo puedo ni ver. Si me quedo, salvo el márketing y el baloncesto, seré el principal responsable de la gestión deportiva. Los que tenéis la llave de todo sois vosotros. Si ganáis un título, yo me quedo y a Valdano lo echan. Si vosotros perdéis, él se queda y yo me voy. De ahora en adelante, observaré quién está con el equipo y quién no.
Los líderes del vestuario se vieron en un aprieto. Uno de ellos, en una reunión, hizo la siguiente reflexión en voz alta.
-Juega con nuestra voluntad. Nos hace sus cómplices. Si corremos y ganamos títulos, le dirá al presidente que estamos con él y contra Valdano. Si tenemos un mal día, nos convertiremos en sus enemigos.
Después de años sin ganar títulos, persuadidos de la necesidad de salvar sus contratos y su prestigio, los jugadores, temerosos, se limitaron a cumplir.
La Copa lograda en Mestalla fue el primer trofeo en el historial de Florentino Pérez desde 2003. Significó la instauración del entrenador en todos los niveles. El poder absoluto para José Mourinho.
La noche del miércoles muchos fueron los periodistas que tuvieron que guardar su fusilamiento a Mourinho para mejor ocasión. El Real Madrid ganó contra pronóstico la final de la Copa del Rey contra el Barcelona, lo que supuso un espaldarazo a su proyecto. Aún así, sus detractores siguen atacándole, días antes de los partidos más importantes de la temporada.
En ocho meses, Mourinho ha construido un equipo competitivo para plantarle cara al mejor Barcelona de todos los tiempos, ha dado un título al Real Madrid después de tres años en blanco y el primer trofeo a Florentino Pérez desde 2003.
Pese a ello, las críticas siguen arreciando. La prensa de Madrid, la menos localista de cuantas existen en España, atiza a Mourinho a los cuatro días de ganar su primer título. El País desempolva del cajón unas supuestas declaraciones del luso allá por Navidades cuando las aguas bajaban turbulentas por Chamartín. "El poder absoluto" de Mourinho, que, de momento, está dando sus primeros frutos. El técnico ya puede presumir de su primer título en España. No podrá sacar pecho hasta después de la semifinal de Champions, pero los resultados ahí están.
Por ahora, ha conseguido sacar la verdadera imagen de Guardiola. El culé ya no es el eterno humilde, sino que ha sacado a la luz un discurso victimista. Además, Mourinho ya no es el único que se queja de los árbitros, sino que Guardiola apunta con bala al estamento arbitral. Hasta ahora no le había hecho falta recurrir a estas tácticas porque siempre ganaba, ahora, nervioso, saca a relucir su verdadera cara.
Mourinho, el entrenador
Con lecciones tácticas en los dos clásicos de este 2011, Mourinho ha sabido desconectar al fútbol brillante del Barcelona. Ha preparado a su plantilla para estar al cien por cien en el tramo decisivo de la temporada y los futbolistas están a muerte con él.
Mourinho está siendo capaz de sacar lo mejor de jugadores insultantemente jóvenes sin experiencia en nuestra Liga- Özil, Di María o Khedira-, con futbolistas veteranos con ilusión de seguir ganando –Carvalho-. Además, ha recuperado a Benzema, obsesión de Florentino y que está brillando con luz propia cuando se lesionó el delantero titular –Higuaín-.
Sabe manejar un vestuario como nadie. Sienta a estrellas de talla mundial como Kaká por bajo rendimiento y nadie levanta la voz. Consigue ganarse el favor de los pesos pesados del vestuario –Casillas, Sergio Ramos o Xabi Alonso-, mientras que mantiene una camarilla con hombres de su confianza dentro del campo –Marcelo, Pepe o Cristiano-, rindiendo al mejor nivel de su carrera.
La diana
El portugués ha centrado todas las críticas al Real Madrid en su persona. Mourinho ha ejercido como portavoz del club para defender lo que él creía como injusto –árbitros o calendario-. Las críticas al portugués arreciaban desde la prensa e, incluso, desde los compañeros de profesión. La Federación Española de Fútbol se mofaba de las críticas de Mourinho al estamento arbitral y la UEFA le sancionaba por pedir forzar amarillas a sus futbolistas.
Mucha gente está esperando el descalabro de un entrenador que sólo se ha ganado enemistades desde que llegó a España. De casi todo el mundo menos del madridismo. La afición del Real Madrid está encantada con su entrenador –antes incluso de la final de la Copa del Rey- porque se siente identificada con los valores de sacrificio y grandeza que encarga Mourinho. El Miércoles Santo, el Real Madrid dio el primer paso para volver al lugar que le corresponde. Y fue de la mano de Mourinho, el técnico más grande para el club más grande.