Carta a Fabio Capello
Publicado: Vie Jun 22, 2007 10:26 pm
Buenas tardes Fabio:
Parece ser que nos dejas, bueno, mejor dicho te echan. Al menos eso se dice y se comenta en los medios de comunicación. Hace un año, mas o menos por estas fechas, llegaste al Real Madrid con un enorme consenso de la masa social madridista y de la prensa deportiva de este país. Tu traerías ‘la disciplina y la mano dura’ a ‘un vestuario enfermo de vedettismo’. Contigo los jugadores del Real Madrid volverían conocer lo que es el sacrificio y la lucha por unos colores. Tengo que confesarte que viniste con mucho apoyo pero no con el mío. Reconozco que, dentro de la libertad de opinión de la que gozamos los socios del Real Madrid, tu no estabas entre mis preferencias. Pero de la misma manera tengo que decirte que cuando las cosas han venido duras, y bien moradas que las hemos pasado este año, tampoco me cebé contigo porque sencillamente no me parecía justo el cargar sobre tu mochila los males que arrastrábamos desde hace cuatro años. Observaba como un sector de la prensa pedía cada domingo justo la alineación contraria de la que ponías, aunque no se repitiesen. Pude contemplar como aquellos que hace doce meses pedían mano dura se apuntaban a la nueva moda y esta vez empezaban a exigir un supuesto buen fútbol que tu nos habías robado. Un supuesto buen fútbol que en verdad llevaba mucho tiempo sin venir por aquí, mucho antes de que tu aterrizases. En realidad toda esta gente es gente sin criterio Fabio. Sus emociones humanas, cuando no sus intereses, pasan siempre por cambiar de slogan con el cambio de las estaciones. En primavera son soñadores y en otoño mezquinos porque de otra forma la vida sería muy aburrida para ellos. Y con el cambio de tiempo se asocian al nuevo tópico y lo repiten hasta la saciedad. ‘El Madrid juega mal...El Madrid juega mal’. Así, machaconamente, una y mil veces hasta convertir la opinión en hecho indiscutible y soberano.
Hace un año yo no pedí tu fichaje pero hoy pido tu continuidad. Así, desde mi humilde asiento en el tercer anfiteatro, y aprovechando el granito de arena de club que me pudiese corresponder en un hipotético reparto. Pido tu continuidad por que lo que has hecho es muy grande Fabio. Hay que tenerlos muy bien puestos para levantar a un equipo como tu lo has hecho. Porque no me cabe la menor duda que esta reacción del Madrid, merito de todos, tiene su origen en el responsable de un vestuario roto y machacado a críticas. Tiene su origen en alguien que siempre ha creído hasta el final en su método, en su trabajo. Tiene su origen en alguien con una personalidad fuerte y a prueba de bombas.
Hace tres meses llegamos al Camp Nou desahuciados, lejos de todo y con media prensa pronosticando una goleada histórica a favor del Barcelona. Pero hoy el Madrid es campeón. Y además con todo merecimiento, levantando partidos imposibles y recuperando un espíritu y una capacidad de superación que nos ha conmovido. Y esta vez sí, aunque sea de casualidad, el rebaño que hace doce meses pronosticó el retorno a los valores tradicionales del club no se había equivocado. Por una vez lo mediático y lo real coincidían aunque con 365 días de retraso. Y como esto ha nacido de lo anímico es indiscutible el señalarte a ti como el artífice de este milagro. ¿Milagro? Antes del partido dijiste que no creías ni en la suerte ni en los gafes. Que solo creías en Dios. Entonces supe que ganaríamos la Liga. Lo supe porque hablabas como si supieses algo mas que los demás. Como si tuvieses la seguridad de que el final nunca podría ser otro que el que habías imaginado. En realidad siempre lo supiste, hasta en los instantes en que todo parecía perdido. Creo que una convicción tan fuerte solamente se puede concebir desde el trabajo y la experiencia. Desde la personalidad y la decencia. Esa decencia que hoy tiene un equipo que antes solo era una banda y una hoguera de vanidades.
Te vas Fabio. Te vas víctima de esos defectos humanos que a ti precisamente han querido echarte en cara: victima de la mezquindad de los que solo creen en el sensacionalismo y en lo mediático, victima de orgullosos periodistas que no aceptan que han fallado estrepitosamente en sus pronósticos, victima de aficionados que leen y escuchan pero no observan. Te vas victima de un presidente que, este sí, nunca ha sabido estar a la altura. Te vas víctima de un señor que todas las noches intenta dominar mas de un millón de voluntades desde su micrófono. Pero te quedas para siempre en nuestros corazones. Te quedas aquí porque nos has devuelto a nuestro Madrid, al de toda la vida, al que nos ha hecho vibrar de emoción y llenarnos de orgullo y de victoria en estos días. Te has hecho un hueco en esta afición porque contigo ha vuelto la liga y no una liga cualquiera sino las mas hermosa de todas las ligas.
Hasta siempre aunque ojala solo sea un hasta pronto. Gracias Fabio y ¡Perdón! porque un día yo también contigo me equivoqué.
Jesús
Parece ser que nos dejas, bueno, mejor dicho te echan. Al menos eso se dice y se comenta en los medios de comunicación. Hace un año, mas o menos por estas fechas, llegaste al Real Madrid con un enorme consenso de la masa social madridista y de la prensa deportiva de este país. Tu traerías ‘la disciplina y la mano dura’ a ‘un vestuario enfermo de vedettismo’. Contigo los jugadores del Real Madrid volverían conocer lo que es el sacrificio y la lucha por unos colores. Tengo que confesarte que viniste con mucho apoyo pero no con el mío. Reconozco que, dentro de la libertad de opinión de la que gozamos los socios del Real Madrid, tu no estabas entre mis preferencias. Pero de la misma manera tengo que decirte que cuando las cosas han venido duras, y bien moradas que las hemos pasado este año, tampoco me cebé contigo porque sencillamente no me parecía justo el cargar sobre tu mochila los males que arrastrábamos desde hace cuatro años. Observaba como un sector de la prensa pedía cada domingo justo la alineación contraria de la que ponías, aunque no se repitiesen. Pude contemplar como aquellos que hace doce meses pedían mano dura se apuntaban a la nueva moda y esta vez empezaban a exigir un supuesto buen fútbol que tu nos habías robado. Un supuesto buen fútbol que en verdad llevaba mucho tiempo sin venir por aquí, mucho antes de que tu aterrizases. En realidad toda esta gente es gente sin criterio Fabio. Sus emociones humanas, cuando no sus intereses, pasan siempre por cambiar de slogan con el cambio de las estaciones. En primavera son soñadores y en otoño mezquinos porque de otra forma la vida sería muy aburrida para ellos. Y con el cambio de tiempo se asocian al nuevo tópico y lo repiten hasta la saciedad. ‘El Madrid juega mal...El Madrid juega mal’. Así, machaconamente, una y mil veces hasta convertir la opinión en hecho indiscutible y soberano.
Hace un año yo no pedí tu fichaje pero hoy pido tu continuidad. Así, desde mi humilde asiento en el tercer anfiteatro, y aprovechando el granito de arena de club que me pudiese corresponder en un hipotético reparto. Pido tu continuidad por que lo que has hecho es muy grande Fabio. Hay que tenerlos muy bien puestos para levantar a un equipo como tu lo has hecho. Porque no me cabe la menor duda que esta reacción del Madrid, merito de todos, tiene su origen en el responsable de un vestuario roto y machacado a críticas. Tiene su origen en alguien que siempre ha creído hasta el final en su método, en su trabajo. Tiene su origen en alguien con una personalidad fuerte y a prueba de bombas.
Hace tres meses llegamos al Camp Nou desahuciados, lejos de todo y con media prensa pronosticando una goleada histórica a favor del Barcelona. Pero hoy el Madrid es campeón. Y además con todo merecimiento, levantando partidos imposibles y recuperando un espíritu y una capacidad de superación que nos ha conmovido. Y esta vez sí, aunque sea de casualidad, el rebaño que hace doce meses pronosticó el retorno a los valores tradicionales del club no se había equivocado. Por una vez lo mediático y lo real coincidían aunque con 365 días de retraso. Y como esto ha nacido de lo anímico es indiscutible el señalarte a ti como el artífice de este milagro. ¿Milagro? Antes del partido dijiste que no creías ni en la suerte ni en los gafes. Que solo creías en Dios. Entonces supe que ganaríamos la Liga. Lo supe porque hablabas como si supieses algo mas que los demás. Como si tuvieses la seguridad de que el final nunca podría ser otro que el que habías imaginado. En realidad siempre lo supiste, hasta en los instantes en que todo parecía perdido. Creo que una convicción tan fuerte solamente se puede concebir desde el trabajo y la experiencia. Desde la personalidad y la decencia. Esa decencia que hoy tiene un equipo que antes solo era una banda y una hoguera de vanidades.
Te vas Fabio. Te vas víctima de esos defectos humanos que a ti precisamente han querido echarte en cara: victima de la mezquindad de los que solo creen en el sensacionalismo y en lo mediático, victima de orgullosos periodistas que no aceptan que han fallado estrepitosamente en sus pronósticos, victima de aficionados que leen y escuchan pero no observan. Te vas victima de un presidente que, este sí, nunca ha sabido estar a la altura. Te vas víctima de un señor que todas las noches intenta dominar mas de un millón de voluntades desde su micrófono. Pero te quedas para siempre en nuestros corazones. Te quedas aquí porque nos has devuelto a nuestro Madrid, al de toda la vida, al que nos ha hecho vibrar de emoción y llenarnos de orgullo y de victoria en estos días. Te has hecho un hueco en esta afición porque contigo ha vuelto la liga y no una liga cualquiera sino las mas hermosa de todas las ligas.
Hasta siempre aunque ojala solo sea un hasta pronto. Gracias Fabio y ¡Perdón! porque un día yo también contigo me equivoqué.
Jesús