michael37 escribió: ↑Sab Sep 26, 2026 1:15 pm
Para los amantes del ciclismo y para la lectura de las nuevas generaciones.
La legendaria victoria de Claudio Chiappucci en Sestriere, en la 13.ª etapa del Tour de Francia de 1992, está considerada una de las grandes gestas del ciclismo moderno. "El Diablo" protagonizó una escapada descomunal de más de 200 kilómetros y recorrió los últimos 125 completamente en solitario, después de superar cinco grandes puertos alpinos.
Llegó a meta completamente exhausto, tras firmar una de esas exhibiciones que quedan para siempre en la memoria del ciclismo.
Y luego está la anécdota que lo hace todavía mejor. Después de semejante barbaridad, cualquiera podría imaginarse a un ciclista italiano celebrando una victoria histórica en su propio país por todo lo alto "champán, fiesta, brindis y euforia", como ocurre en otros deportes.
Pues no.
Chiappucci se fue directo a la cama y desapareció del mapa. Su gran celebración después de una de las mayores palizas de la historia del Tour fue, sencillamente, dormir como un tronco durante 12 horas.
Décadas después, Skjelmose y ese "I think I win", con los ojos fuera de las órbitas mientras esperaba el resultado de la Amstel Gold Race 2025, nos dejó otro de esos momentos que ya forman parte de la historia del ciclismo.
Y para mí, tanto Chiappucci como Skjelmose representan, cada uno a su manera, la esencia de este deporte concentrada en unos pocos segundos, esfuerzo, sacrificio, sufrimiento, emoción y humildad.
Eso es precisamente lo que me gusta del ciclismo. Transmite como pocos deportes valores de constancia y sacrificio. Detrás de cada victoria hay horas y horas de trabajo, renuncias y sufrimiento, y aun así muchos de estos corredores siguen manteniendo los pies en el suelo.
Quizá por eso el ciclismo tiene algo especial, es de los pocos deportes que, de una forma u otra, acaba devolviéndote todo lo que tú le das.