La música amansa a las fieras, dicen. Pues algo de eso sí debe haber porque cuando escuchas ciertas melodías... Aunque depende del momento. Eso es lo mismo que pasa con los vinos viejos. En determinados momentos casi ves el cielo con ellos y, sin embargo, en otros momentos, no te dicen nada. El vino no cambia, los que cambian somos nosotros. Un estado especial de agitación de ánimo, de estrés, lo que sea, hace que la música que oímos hace no sé cuánto, la volvemos a escuchar y no nos dice nada.
Pues para mi estas melodías de pianos callejeros me encantan. La vieja Europa, donde encuentras pianos en la calle en los que cualquier transeúnte puede ofrecernos sus virtudes musicales. Eso a mi me pasa con esta chica coreana que tiene canal propio en YouTube y se dedica a enamorarnos con sus melodías callejeras. Reside en Viena y en ocasiones cruza la muga para, desde Alemania, sorprendernos de nuevo con alguna de sus interpretaciones. No es la mejor tocando el piano ni mucho menos, pero tiene algo especial. Quizá lo "artesanal" de sus actuaciones, quizá la cercanía a la calle... No sé. Llega, se sienta delante del piano y florece la magia