alcoyanomerengon escribió: ↑Jue Feb 05, 2026 10:38 am
Reunión mafiosa
Os imagináis qué dirían esas ratas culerdas si es Florentino el que se está reuniendo cada 2x3 con Tebas, Ceferin y demás personajes que mandan en el fútbol?
Hay datos arbitrales, hay confesiones, hay pagos, hay contradicciones, hay mentiras...
No sé qué más se necesita para sancionar a esta gentuza, al menos por intentarlo.
Si FiFa o UEFA fuesen organismos serios ya estarían sancionados Hay unos pagos a un vicepresidente de los árbitros, que ya debería ser suficiente. Pero es que además miras los datos arbitrales de esa época y alucinas. Y encima el propio Negreira y Freixa reconocieron que se pagó para buscar la neutralidad arbitral. Y por si no fuera suficiente, se inventaron la excusa de los informes que no han podido demostrar porque era mentira.
No olvidemos que el intento de adulterar sigue siendo un delito grave, aunque no se pueda demostrar que lo consiguieran. A ver qué ocurriría si tenemos un juicio y el día anterior le mandamos al juez a casa un sobre de dinero para "que sea justo".
Os imagináis si el caso Negreira fuese al revés qué hubiera ocurrido? En Cataluña hasta huelgas de hambre, quema de contenedores, protestas diarias etc... Estoy absolutamente convencido que nos habrían sancionado a los 2 días.
Pero es que encima estamos hablando de unos sinvergüenzas que recibieron ayudas de Franco para salvar el culo hasta en dos ocasiones, que intentaron comprar a un árbitro en los 70 y a otro en los 80, y que han hecho todo tipo de trampas económicas y administrativas.
Gerard López indica que utilizaba los informes de Negreira con el filial.
Claro que sí. Luis Enrique o Valverde no tenían ni pu.. idea de los informes, pero el mindundi de Gerardo rodillaspeladas lo utilizaba para la Cuarta División española....
No me duele solo un resultado. Me duele la sensación de que el fútbol que amé está atrapado entre la corrupción presente y la manipulación del pasado.
Me indigna el silencio espeso alrededor del caso Negreira. Me indigna la sensación de impunidad. Me indigna que cuando se habla de ética todo sea matiz, dilación y estrategia jurídica. Porque el problema no es solo lo que haya hecho o dejado de hacer el FC Barcelona; el problema es la credibilidad de la competición, de La Liga y de la Real Federación Española de Fútbol. Sin confianza no hay deporte, solo negocio.
Y al mismo tiempo, me cansa la guerra eterna del relato histórico. Que si Francisco Franco era del Real Madrid. Que si el régimen favorecía al Barça. Que si recalificaciones, que si medallas, que si palcos vetados por Santiago Bernabéu. Cuarenta años de dictadura reducidos a un meme de barra de bar.
La realidad es más incómoda: el poder político utilizó el fútbol. A todos. Los grandes clubes sobrevivieron, crecieron o fueron instrumentalizados dentro de un sistema autoritario. Ninguno vivía en el vacío. Y hoy seguimos usando esa época como arma arrojadiza para ganar discusiones que nada tienen que ver con la verdad histórica y mucho con la identidad.
Lo que me agota es la mezquindad constante. Que todo se convierta en relato, en propaganda, en “y tú más”. Que cuando se pide limpieza parezca que uno ataca a un escudo. No. Ataco la corrupción. Ataco la impunidad. Ataco la manipulación interesada del pasado para justificar el presente.
Yo no necesito que castiguen a uno para salvar a otro. Necesito reglas claras y consecuencias reales. Necesito que si alguien hizo trampas, pague. Y si no las hizo, que quede claro sin sombras. Necesito que el fútbol vuelva a ser mérito, no sospecha.
Porque lo que está en juego no es un título. Es la fe del aficionado. Y cuando esa fe se rompe, lo que queda no es rivalidad: es desapego.
Y si llego a pasar de todo, no será porque no me importe. Será porque me importa demasiado como para seguir tragando.