Hay un detalle muy importante que merece ser reconocido y puesto en valor de la selección española y de su afición.
A pesar del comportamiento de Argentina durante y después del partido, y de las barbaridades que dijeron algunos periodistas, aficionados e influencers sobre el juego de España, alimentando conspiraciones y desmereciendo el título, la respuesta de los españoles ha sido ejemplar.
No hemos caído en el rencor ni en la provocación. Hemos demostrado contención, templanza y respeto. Hemos ido a lo nuestro, celebrar un Mundial, disfrutar de la segunda estrella y reconocer el trabajo de un equipo que se la ha ganado en el campo.
Eso también habla de un país, de una afición y de una forma de entender el deporte. En ese sentido, España ha dado una lección de educación, madurez y deportividad que trasciende el propio resultado. Y eso, más allá del fútbol, también es motivo de orgullo.
