Michu Maravilla escribió: ↑Jue Ago 13, 2026 6:37 pm
Si el carácter no importa para Mbappe tampoco debería importar con Jude o Valverde. No sois nada consistentes en este foro. Es algo muy descarado.
No se porque le tenéis tanto amor a un payaso que nos usó para convertirse en amo y señor de su anterior equipo.
O el loco soy yo o las fechorías que hacía en el PSG nunca os importaron porque siempre le habéis visto como el sucesor de CR7 sin ser siquiera remotamente similar al portugués. Es una cosa rara.
No es el qué, sino el quien. Pero al menos sed honestos y admitid que a Mbappe le perdonarías de todo y a otros que os gustan menos no.
No me gusta que me hablen en plural, porque quien lo hace, en vez de rebatir mis argumentos, prefiere encajarme en un presunto colectivo de gente obtusa o malintencionada, mientras él se adjudica a si mismo el papel de iluminado.
Pero sin que sirva de precedente, te responderé por mí y no por los demás, quienes quiera que sean.
El carácter claro que importa, en el fútbol y en la vida. Pero hay unos rasgos del temperamento que afectan mucho más que otros en el ejercicio del fútbol. Algunos son positivos, otros negativos y otros sencillamente inocuos.
A mí el carácter de Jude, de Valverde o de Mbappé no me parece especialmente incompatible con la práctica del fútbol. He visto a grandes futbolistas que lo eran a pesar de ser engreídos, de hecho me temo que, con honrosas excepciones, el narcisismo parece ser un rasgo innegociable de carácter para la mayoría de los jugadores diferenciales. Imagino que si no te crees que eres el mejor, es más difícil que actúes como tal.
Ahora, la melancolía, la apatía, la inmadurez, la irascibilidad, claro que son perjudiciales para la práctica del fútbol y de cualquier deporte. Si te pasas la vida triste o desganado o entrás a menudo en brote psicótico, te va a ser más complicado mantener una línea coherente a lo largo de tu profesión.
Y es sólo eso. Ser un hortera, un agrandado o un cretino no parece haber impedido nunca el rendimiento de una estrella, pero la inseguridad y el desequilibrio emocional en cualquiera de sus versiones, sí que parece un serio hándicap.