saulmadrid escribió: ↑Sab Sep 05, 2026 3:28 pm
Hacía tiempo que no escribía, un poco harto y desilusionado con todo lo que lleva pasándole al club en los últimos años.
Voy a intentar expresar mi opinión y análisis en puntos concretos:
1) La teoría de los vasos comunicantes
Una de las realidades más incómodas, y que más cuesta admitir cuando las cosas vienen mal dadas, es que si al rival le va bien y a nosotros mal, todo se magnifica. Surge una necesidad casi enfermiza de revertir la situación "como sea", y ahí aparecen dos posturas antagónicas que favorecen la división interna y, por tanto, la debilidad: la del optimismo extremo y la de querer quemar el club.
La primera es aquella que no acepta la autocrítica, ve fantasmas y enemigos por todas partes y reparte carnets de buen o mal madridista. La segunda es la que hoy te dice que uno u otro es buenísimo y quiere colgarlo del palo mayor dos partidos después.
Todo esto, alimentado por dos años nefastos y un cabreo galopante, lógicamente termina estallando por algún sitio.
No nos engañemos: si el Barcelona —que, de hecho, ha pasado por situaciones similares— estuviera ahora en una situación deportiva como la nuestra, el comportamiento de su entorno sería igual o peor. La "paz" solo vuelve cuando tú ganas y el enemigo pierde. Es así de sencillo, nos guste o no.
2) Una directiva y un presidente anclados en el revanchismo mediático y la búsqueda permanente del disidente
Esto, en realidad, no es más que una muestra de debilidad. La conspiración y la paranoia permanentes. Una dinámica que consume recursos, atención y tiempo en batallas que o bien son imaginarias o directamente utópicas, mientras se evita afrontar la verdadera realidad.
A todos nos gustaría que el Barcelona descendiera a cuarta regional. Es humano desearle el mal al máximo rival y enemigo, no solo deportivo, especialmente cuando ellos están arriba y nosotros no. Sin embargo, ¿esa fantasía nos acerca al triunfo o no deja de ser otra narrativa en la que determinados periodistas, influencers, aficionados y, sobre todo, dirigentes se encuentran muy cómodos, que no felices?
Porque no nos engañemos: los zascas en ruedas de prensa, las batallas campales en Twitter y los salseos varios no nos acercan a los triunfos. A quienes benefician, sobre todo económicamente, es a quienes los inician o los mantienen.
3) El fútbol en el centro y los complejos fuera
Si el Madrid quiere salir de esta situación tiene que sentarse, mirarse al espejo y, con humildad, empezar a observar el reflejo sin apartar los ojos.
Desde que Cruyff llegó al Barcelona, ese club ha ganado el 53% de las Ligas disputadas, frente al 34% del Madrid. Ahora mismo están a siete títulos de empatar, cuando a principios de los 90 llegaron a estar a 16. Sin mencionar que el Barcelona es actualmente el club con más Copas del Rey: 32 frente a 20.
Y ante esta situación hay dos caminos.
El primero: el de la burla cínica, Negreira y el reparto de carnets.
El segundo: empezar a hacerse preguntas incómodas.
El primero ya sabemos adónde nos conduce. Y, si bien es cierto que NO podemos obviar que el Madrid ha dado un golpe en la mesa respecto al diferencial en Champions, anclarse en el "el profesor me tiene manía" nos aleja de los títulos por pura inacción: "como no se puede hacer nada, me encojo de hombros y sigo en la misma línea".
Había dos clubes históricos que hacían eso: el Atlético de Madrid y el propio Barcelona. Uno dejó de hacerlo —salvo cuando pierde, claro está— y el otro sigue en las mismas. ¿Vamos nosotros a ocupar ese puesto?
Respecto al segundo camino: no soy un experto, no tengo el carnet de entrenador ni dirijo empresas multimillonarias, pero sí puedo hacer preguntas. Algunas de ellas, como decía, incómodas.
¿Por qué nos cuesta tanto ganar los partidos? ¿Qué forma de jugar te acerca al triunfo en España? ¿Qué recursos necesitas para ello? ¿Estamos avanzando en esa dirección?
Creo sinceramente que esas son las preguntas necesarias, y que aquí deberíamos empezar a quitarnos complejos de una vez.
¿Quiere decir esto que el Madrid deba imitar el estilo del Barcelona? No, por supuesto que no. La pregunta sería más bien: ¿hacer deliberadamente lo opuesto está funcionando?
Es decir, renunciar a cualquier bandera relacionada con el toque o la posesión del balón porque "eso huele a barcelonismo" y apostar por un juego más directo, ¿funciona en España?
Puede que sí. Hubo una Liga que el Madrid ganó precisamente de esa manera, con Mourinho al frente. Pero entonces aparece la siguiente pregunta: ¿qué jugadores tenía aquel Madrid para jugar así? ¿Tenemos ahora esos perfiles? ¿Pueden los jugadores actuales hacerlo?
Porque quizá el debate no debería ser si queremos parecernos más o menos al Barcelona, sino qué necesita el Real Madrid para ganar. Y, a partir de ahí, construir sin complejos.
Lo que está claro es que empeñarse en algo que tras dos años no está funcionando es en realidad perpetuar el problema.
Por último también me gustaría hacer una reflexión, ¿nadie se ha dado cuenta de lo rápido que el Madrid entra en dinámicas decadentes? Es decir, es imposible que un equipo se perpetúe en el triunfo pero me resulta especialmente llamativo cómo no logramos encadenar 4 o 5 años sólidos, con Ligas seguidas y dobletes. Alternamos años horribles con algunos que parecen el abismo y se salva con una Champions in extremis. Y no tanto porque no ocurra, porque lógicamente es muy complicado pero lo que nos debería hacer reflexionar es cómo nos quedamos a las puertas de estas dinámicas y de un año para el otro se revierten tan rápido las dinámicas.