Jude es un magnifico jugador,eso ya esta demostrado pero no consigue estar a gusto en el equipo,esta desubicado,es un jugador para brillar y ser importantisimo y esta perdido en el laberinto de este equipo sinpatron de juego ni medio campo.Se le ve subir y bajar pero no esta logrando sobresalir y ser ese jugador diferencial.
El problema es tener a una super estrella en el medio campo que se cree atacante.
A lo mucho debes tener 2 super estrellas, y en el medio tener jugadores que curren pero con los pies en la tierra, como hoy en día un Vitinha, McAllister, Pedri, etc.,
En el caso de las super estrellas, lo mejor sería prescindir de Vinicius, todo apunta hacía esa salida.
Dani1970 escribió: ↑Jue Ene 29, 2026 6:31 pm
Bellingham se quedará sin jugar el Mundial, triste pero cierto
Podría ser un box to box brutal pero quiere protagonismo y marcar goles por 6 buenos meses con Ancelotti , si no va al mundial pues mejor para nosotros porque tendrá descanso pero creo que lo mejor sería venderle y traer de vuelta a Nico Paz
4-3-3 contra equipos más débiles y si queremos que jueguen los tres VBM.
BELLINGHAM DE FALSO 9, Lo veo bastante lógico si la idea es ordenar a tantos jugadores de talento sin que se pisen. Cuando pienso en el 4-3-3 con Bellingham de falso 9 cerca del área, lo que me gusta es que no lo convierto en un “9” fijo, sino en una referencia que atrae centrales y genera dudas: si lo siguen, me abren el espacio para que Mbappé ataque desde la izquierda hacia dentro y para que Vini haga lo mismo desde la derecha. Detrás, Camavinga, Tchouaméni y Güler me encajan porque cada uno puede ocupar una función distinta.
Tchouaméni me sostiene la estructura y las vigilancias, Camavinga me da piernas para corregir y progresar, y Güler me da ese pase y esa pausa que muchas veces faltan cuando el partido se vuelve un ida y vuelta. El riesgo que veo aquí es que, si los extremos juegan demasiado por dentro a la vez y los laterales no acompañan, puedo quedarme sin amplitud real y acabar atacando por embudos. También me preocupa que el falso 9, si baja mucho, me deje el área sin rematador, así que para mí la clave sería que uno de los extremos o un interior ataque el punto de penalti con frecuencia.
4-4-2 contra equipos más GORDOS y si queremos que jueguen los tres VBM.
Si pienso en el 4-4-2 para partidos grandes y rivales con cara y ojos, a mí me convence por una razón muy simple: en defensa me da un dibujo automático, reconocible, con dos líneas y menos decisiones que tomar. Contra rivales fuertes, yo priorizo que el equipo sepa exactamente dónde colocarse y cómo cerrar pasillos interiores. Meter a Bellingham al medio junto a Güler, Camavinga y Tchouaméni me suena a control y a capacidad de sostener esfuerzos, pero también me obliga a definir bien el reparto de responsabilidades, porque si Güler queda demasiado expuesto defendiendo banda o basculando, lo puedo perder para atacar y encima sufrir a su espalda. Para mí este 4-4-2 funciona si acepto que no voy a presionar siempre arriba como un loco y si el bloque medio está bien coordinado, porque ahí es donde se ganan estos partidos: no es solo correr, es cerrar líneas de pase, temporizar y salir con sentido cuando robo. En ataque, además, me permite transiciones más limpias con dos puntas listos, y ahí Vini y Mbappé son dinamita si les doy campo.
Donde más me cuadra “más espacio para todos y que sepan dónde jugar” es en el 4-2-2-2 asimétrico. Yo lo interpreto como un sistema que ordena sin encorsetar: arriba pongo a Vini y Mbappé para atacar la profundidad y fijar, luego pongo a Camavinga y Tchouaméni como doble pivote para que el equipo no se rompa, y por delante a Bellingham y Güler en esos carriles interiores abiertos, no pegados a la cal, sino en half-spaces. A mí esto me parece clave porque les doy zonas naturales de recepción entre líneas sin que tengan que inventarse su posición cada jugada. Si además libero las bandas para los laterales, consigo amplitud constante sin sacrificar que mis mejores jugadores reciban por dentro. Me gusta también porque genera rotaciones fáciles: Bellingham y Güler pueden caer a banda cuando convenga, uno de los de arriba puede tirarse fuera para arrastrar y el lateral aprovechar el carril, o al revés, el lateral fija y el mediapunta se mete dentro. Siento que es un sistema que, bien trabajado, ofrece muchas soluciones sin que el equipo se desordene.
En fase defensiva, lo convierto en un 4-4-2 sin darle más vueltas. Vini y Mbappé quedan como primera línea, y Bellingham y Güler bajan a formar la segunda línea con los pivotes por dentro. Así el equipo tiene una referencia clara para bascular y cerrar, y no dependo de presiones individuales heroicas. El único “pero” que me sale es que este 4-2-2-2 exige que los laterales estén finos físicamente y tácticamente, porque si son mi amplitud en ataque y además tienen que correr hacia atrás cuando pierdo, cualquier mala pérdida me puede partir. Por eso para mí la condición es que Camavinga y Tchouaméni estén muy atentos a las coberturas laterales y a las vigilancias, y que uno de los dos mediapuntas tenga disciplina para ayudar según el lado donde esté la jugada.
Si tuviera que quedarme con una idea general, yo diría que el 4-3-3 es el plan “base” si busco atacar con más automatismos clásicos contra equipos algo más débiles, el 4-4-2 es el traje de partido grande para asegurarme de competir y no regalar nada, y el 4-2-2-2 asimétrico es el que mejor resuelve el problema de juntar tanto talento sin que se estorben, porque reparte espacios, fija carriles, abre líneas de pase y, sobre todo, hace que cada uno tenga una zona de referencia sin perder libertad. Para mí, ahí está lo importante: libertad sí, pero con una estructura que evite que el partido se convierta en un caos.