Apostata escribió: ↑Jue Jul 16, 2026 10:34 pm
Bueno, ese medio mundo lo conquistaron los Habsburgos, que eran suizos. Nosotros sólo les prestamos unos güevos descomunales.
Yo no creo que fuera muy inteligente que un pueblo que llegó a dominar el mundo se muriera de hambre y viviera aterrorizado por la Iglesia sin sacar la menor tajada de sus conquistas.
En Francia le cortaron la cabeza a sus Reyes. En el Norte de Europa mandaron a tomar por culo a la Iglesia de Roma, los Austríacos aprovecharon su poder para fomentar el conocimiento y la cultura. Mientras aquí, nos pasábamos la vida rezando y matándonos entre nosotros para defender el derecho a explotarnos de dinastías extranjeras.
Cuando uno viaja por Europa y ve lo que ve, y luego vuelve a España y piensa en lo que hemos sido y el poco provecho que sacamos de ello, cuesta llegar a la conclusiòn de que seamos muy listos
Discrepo en parte. Las épocas de hambruna y peste fueron cíclicas y generales en la Europa de esos siglos. España es también el Siglo de Oro, la arquitectura y la Ingeniería, la geografía, la agricultura y ganadería en un terreno pobre y sin ríos, en comparación con Francia y centro de Europa, donde también se morían de hambre y por la peste.
No tienes más que echar un vistazo a las crisis demográficas europeas.
No te niego que en el siglo XVII (y no antes) nos quedamos atrás en la Revolución científica iniciada por ingleses, hloandeses y centroeuropeos, y que la influencia de la Iglesia, vía contrarreforma y el ascenso de los intransigentes frente a los novatores en el siglo XVII fuera nefasta, pero también hay leyenda negra detrás de ello. Hasta los años 40, la tradición científica española sigue activa, incluso con avances provinientes del Nuevo Mundo sobre todo en el campo de la biología, pero la imposición de los postulados de la Contrarreforma y de las vías más intransigentes culminan con la quiebra de las universidades y de varias instituciones de enseñanza, porque hasta se quedaban vacantes las cátedras al no pagarse y tener que enfrentarse a la dirigencia intransigente. Tenemos el ejemplo de Jorge Juan, o lo que les costaba a los jesuitas abrir centros de enseñanza en aquellos años. Podría ahondar mucho más.
Afortunadamente, la "inteligencia" de un pueblo no se mide por su dirigencia, sino por su instinto de supervivencia y capacidad para avanzar y adapatarse a pesar de los obstáculos y limitaciones geopolíticas. Y en eso, creo que España es extraordinariamente brillante, y a su vez, inquietantemente silenciosa o, según tú, sumisa.
Y hasta aquí me réplica