Yo lo lanzaba más como una reflexión que como una propuesta cerrada. Me llama la atención que en el fútbol todo el entorno profesional esté muy especializado (entrenadores con titulaciones, nutricionistas, psicólogos, médicos, analistas…), pero la figura del futbolista como tal no tenga ningún tipo de formación común más allá de la cantera.
No va de la mano a que los futbolistas, y deportistas en general, se supere físicamente año tras año para que el show sea más "entretenido". Y a mi me parece al revés, y no soy el único, pero la realidad es que las ganancias de los clubes se multiplicaron en tan poco tiempo que vete tu a explicarles que no hace falta.Madri_dista escribió: ↑Lun Jul 06, 2026 6:27 pmYo lo lanzaba más como una reflexión que como una propuesta cerrada. Me llama la atención que en el fútbol todo el entorno profesional esté muy especializado (entrenadores con titulaciones, nutricionistas, psicólogos, médicos, analistas…), pero la figura del futbolista como tal no tenga ningún tipo de formación común más allá de la cantera.
Evidentemente no hablo de aprender a jugar mejor en una universidad, eso ya se trabaja en los clubes. Me refiero más a una formación complementaria sobre cosas que forman parte de su profesión: gestión de carrera, medios, nutrición, reglamento, psicología, etc.
Es más una curiosidad sobre cómo se estructura esa profesión que una crítica.
Sí, entiendo lo que dices sobre la evolución del fútbol y el peso del dinero en cómo ha cambiado el juego. En eso no discrepo.unde escribió: ↑Lun Jul 06, 2026 6:33 pmNo va de la mano a que los futbolistas, y deportistas en general, se supere físicamente año tras año para que el show sea más "entretenido". Y a mi me parece al revés, y no soy el único, pero la realidad es que las ganancias de los clubes se multiplicaron en tan poco tiempo que vete tu a explicarles que no hace falta.Madri_dista escribió: ↑Lun Jul 06, 2026 6:27 pmYo lo lanzaba más como una reflexión que como una propuesta cerrada. Me llama la atención que en el fútbol todo el entorno profesional esté muy especializado (entrenadores con titulaciones, nutricionistas, psicólogos, médicos, analistas…), pero la figura del futbolista como tal no tenga ningún tipo de formación común más allá de la cantera.
Evidentemente no hablo de aprender a jugar mejor en una universidad, eso ya se trabaja en los clubes. Me refiero más a una formación complementaria sobre cosas que forman parte de su profesión: gestión de carrera, medios, nutrición, reglamento, psicología, etc.
Es más una curiosidad sobre cómo se estructura esa profesión que una crítica.
Estaba disfrutando leyendo hasta que has sacado a Peterson, en el fútbol femenino también se pegan y en las oficinas también hay tíos ultra tóxicos.Apostata escribió: ↑Lun Jul 06, 2026 7:08 pm Tú no has trabajado en una oficina llena de mujeres.
Preferiría mil veces una tangana a puño limpio que pasarme año tras año en un ambiente tóxico de rencor irresoluble.
Decía un célebre psicólogo canadiense, bastante facha, por cierto, que en la relación entre los varones actúa siempre de forma tácita la amenaza implícita de la violencia.
Cuando dos hombres discuten por lo que sea, pesa siempre de manera más o menos consciente, la idea de que si se traspasan ciertos límites, el conflicto acabará derivando inevitablemente en un enfrentamiento físico, y esa idea suele actuar la mayor parte de las veces como un freno. Bien porque no se desea llegar a ese enfrentamiento, o bien porque se temen las consecuencias que ello podría tener en un ambiente laboral, social o académico.
Pero decía este psicólogo que entre las mujeres ese freno no existe. Porque dos mujeres que se enfrentan por lo que sea, rara vez tienen en mente la idea de que van a terminar llegando a las manos. Así que en esa rivalidad no existe límite ni ético ni de tiempo.
El odio entre mujeres en un ámbito laboral, social o académico puede durar todo el tiempo que se vean obligadas a convivir en él y puede cursar de la manera más obsesiva y cruel que uno pueda imaginarse llegando a causarse el mayor daño posible.
Personalmente, prefiero incluso darme dos hostias con un tipo a la salida del trabajo, que pasarme 15 años haciéndonos la vida imposible.
Como solía decir un buen amigo puertorriqueño sobre las mujeres: "no es lo que joden, sino lo seguidito".
Los varones tóxicos siempre acaban cobrando en los trabajos. Es complicado comportarte como un capullo entre tus compañeros y que alguno no te acabe sentando la mano.El 14 escribió: ↑Lun Jul 06, 2026 7:30 pmEstaba disfrutando leyendo hasta que has sacado a Peterson, en el fútbol femenino también se pegan y en las oficinas también hay tíos ultra tóxicos.Apostata escribió: ↑Lun Jul 06, 2026 7:08 pm Tú no has trabajado en una oficina llena de mujeres.
Preferiría mil veces una tangana a puño limpio que pasarme año tras año en un ambiente tóxico de rencor irresoluble.
Decía un célebre psicólogo canadiense, bastante facha, por cierto, que en la relación entre los varones actúa siempre de forma tácita la amenaza implícita de la violencia.
Cuando dos hombres discuten por lo que sea, pesa siempre de manera más o menos consciente, la idea de que si se traspasan ciertos límites, el conflicto acabará derivando inevitablemente en un enfrentamiento físico, y esa idea suele actuar la mayor parte de las veces como un freno. Bien porque no se desea llegar a ese enfrentamiento, o bien porque se temen las consecuencias que ello podría tener en un ambiente laboral, social o académico.
Pero decía este psicólogo que entre las mujeres ese freno no existe. Porque dos mujeres que se enfrentan por lo que sea, rara vez tienen en mente la idea de que van a terminar llegando a las manos. Así que en esa rivalidad no existe límite ni ético ni de tiempo.
El odio entre mujeres en un ámbito laboral, social o académico puede durar todo el tiempo que se vean obligadas a convivir en él y puede cursar de la manera más obsesiva y cruel que uno pueda imaginarse llegando a causarse el mayor daño posible.
Personalmente, prefiero incluso darme dos hostias con un tipo a la salida del trabajo, que pasarme 15 años haciéndonos la vida imposible.
Como solía decir un buen amigo puertorriqueño sobre las mujeres: "no es lo que joden, sino lo seguidito".