Jueves, día de comunicado oficial.
Lo más lógico sería que club y entrenador decidieran «de común acuerdo» poner fin a la relación laboral que mantenían.
La distancia puede ser real, pero el entrenador del Real Madrid no puede decirlo. Equivale a imitar a Schuster diciendo que no puedes ganar el próximo partido.
No concede ni la posibilidad de que sus planteamientos sean equivocados. Carga toda la responsabilidad en la plantilla y listo el bote.
«Si se va hoy, mejor que mañana», como dijo aquel.
