degas escribió:Pero y si en la empresa tu compañero se mea en tu mesa y otro no va nunca a currar y los jefes lo saben y pasan, pues que te piras. Y yo creo que muchos jugadores no vienen por estas cosas.
Pero es que ya he dicho que eso no es así. En una oficina, además de un Director, hay un jefe de administración, un contable, un par de oficiales de primera, varios oficiales de segunda ordenanzas, una tropa de auxiliaes administrativos, becarios, etc.
Y si al becario le parece que el oficial de segunda se toca los cojones, se calla y se aguanta, del mismo modo que el oficial de segunda se calla cuando el que se toca los cojones es el oficial de primera. Y lo normal es que si algún día ellos mismos llegan a ser oficial de primera lo mismo se tocan los cojones y mandan callar a los de abajo.
¿Es esto justo? Pues no lo sé, pero es una empresa y a los empleados no nos pagan por decidir como se tiene que organizar. Es demagógico mezclar la igualdad democrática y de derechos que todos tenemos como ciudadanos con una hipotética igualdad de obligaciones y de decisión en una estructura organizada de trabajo en la que cumplimos una función concreta, jerarquizada y remunerada.
Por eso el paralelismo es malo y visceral, porque apela a lo que todos sentimos cuando vamos a trabajar, como si los sentimientos fuesen los que determinasen la organización laboral. Y en club de futbol los jugadores tampoco son iguales, ni cobran lo mismo. Si a alguien le aoetece pensar que el Madrid es el único club en el que Ramos y Nacho, o Cristiano y Vázqquez no tienen la misma categoría, pues muy bien, que monte una revolución popular y que proponga un sueldo único y un sistema de trials, a ver que sale, que ya te digo que ibamos a segunda con jugadores de medio pelo. Porque la cuestión ya no es que se te fuera Cristiano Ramos o Benzemá, es que, llegado el momento, Isco, Casemiro y Morata también se irían cuando les dijesen que van a cobrar lo mismo y van a tener la misma consideración que Tejero y Sergio Díaz.
Desde que tengo uso de razón no conozco ningún equipo en el que no haya figuras, clase media y meritorios. Juanito y Santillana nunca fueron lo mismo que García Hernández y Pineda, ni Milla y Celades eran tratados en pie de igualdad con Redondo y Laudrup. Pero bueno, sigamos soñando en que seremos el primer equipo en implantar un sistema democrático e igualitario de autogestión. Una cooperativa de jugadores estaría bien.