Florentino Pérez apuesta a un shock de resultados deportivos para destrabar la venta parcial del Real Madrid.
El presidente busca un giro rápido en la dinámica deportiva de cara a la asamblea con los socios para pedirles permiso para dar entrada a inversores privados.
Florentino Pérez apuesta a un vuelco rápido en la inercia del Real Madrid con el regreso de Antonio Pintus a la preparación física del primer equipo y el cese fulminante de Xabi Alonso como entrenador. En línea con lo que informaba este diario el pasado mes de diciembre, el presidente se ha visto en la necesidad de adoptar decisiones drásticas para contener una dinámica deportiva negativa que amenazaba con interferir en la hoja de ruta societaria y financiera del club a corto plazo.
El núcleo de la directiva en torno al presidente se ha fijado el objetivo de que la Asamblea Extraordinaria con los socios compromisarios necesaria para convocar el referéndum sobre la apertura parcial del capital a inversores privados pueda por fin celebrarse este curso, idealmente en este primer trimestre, lo que ha elevado la presión por estabilizar el frente deportivo cuanto antes.
La salida de Xabi Alonso llevaba semanas madurándose en los despachos del Bernabéu. Así lo evidencian los cambios impuestos en el equipo médico y en la preparación física del primer equipo, culminados con el regreso de Pintus, un perfil con experiencia en planes de contingencia exitosos en el Real Madrid. Esta reconfiguración, decidida desde la presidencia y no exenta de riesgos, fue erosionando progresivamente la posición del técnico tolosarra hasta hacerla insostenible.
En su lugar ha asumido Álvaro Arbeloa, debutante en el banquillo del primer equipo y consciente desde su llegada de los condicionantes impuestos desde la dirección ejecutiva y de la exigencia de ofrecer resultados inmediatos. La agencia que le representa, Best Of You, mantiene una relación fluida con el círculo del presidente, inciden algunas de las fuentes consultadas, que apuntan a que el club contempla la continuidad de Arbeloa al mando del primer equipo más allá de esta temporada si logra una rápida mejoría sobre el césped.
Las expectativas de Pérez no son óbice para que en el entorno de la dirección merengue haya quienes deslicen una incipiente inquietud ante algunos movimientos del propio presidente blanco. En particular, la creciente confianza depositada en el financiero Anas Laghrari -asesor de máxima confianza personal para Pérez, aunque sin cargo oficial en el club- a la hora de tomar de decisiones estratégicas, escenificada de nuevo con su presencia privilegiada junto al mandatario blanco en Yeda con motivo de la Supercopa perdida ante el FC Barcelona.
El propio despido de Alonso y sus formas han suscitado opiniones encontradas entre algunos agentes de peso, incluso empresarios, dentro de la masa social, que denuncian que el club está cayendo en una progresiva pérdida de identidad en lo deportivo maridada también con cierta falta de transparencia, azuzando el debate en torno a un futuro sin Florentino.
El área deportiva ha emergido así como el primer frente tangible en la carrera de obstáculos del presidente para sacar adelante la histórica transformación societaria que pretende para el Real Madrid al considerarla ineludible para blindar su porvenir económico.
Un nuevo tablero de poder
Para Florentino Pérez, el objetivo central ahora pasa por volver a proyectar una imagen de fortaleza, orden y control que permita convocar esa asamblea extraordinaria con los socios compromisarios sin fisuras visibles y con el debate financiero encapsulado.
En ese contexto,
la ‘crisis deportiva’ no solo amenazaba el rendimiento competitivo, sino que empezaba a contaminar un proceso de privatización parcial que ya ha despertado recelos internos. La urgencia por cambiar la dinámica en el césped responde, según las fuentes consultadas, a la necesidad de desactivar cualquier foco de contestación antes de que se active el calendario asambleario.
Laghrari, al que internamente se sitúa como uno de los candidatos a ocupar el eventual rol de consejero delegado de la futura estructura mercantil que prepara el club, estaría ejerciendo un papel central tras bambalinas. Su función pasaría por acompasar los resultados deportivos -un ámbito que oficialmente sigue bajo la responsabilidad de José Ángel Sánchez- con el avance de las negociaciones financieras.
La creación de una filial holding en la que segregar el negocio del club y los contactos que está encabezando el mismo Laghrari con posibles socios estratégicos como el fondo americano Sixth Street o el entorno de la marca LVMH y su propietario Bernard Arnault, entre otros inversores, progresan en paralelo, pero dependen, según las fuentes, de que el club consiga la adhesión social y proyecte solvencia también sobre el césped.
El mensaje interno parece ser inequívoco: no hay margen ahora en lo deportivo para procesos largos ni para transiciones graduales. A sus 78 años, Florentino Pérez aspira a cerrar su mandato dejando un Real Madrid saneado, modernizado y preparado para convivir con capital privado. En esta fase decisiva, el fútbol vuelve a ejercer como vector del resto de decisiones: resultados consistentes en la gestión deportiva como condición necesaria para que la reforma societaria llegue finalmente a la asamblea.
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