Nico, Arribas, Chema, Youssef, todos fuera... pero hay que llevar a la mascota de Arbeloa y para meterlo sacar al mejor del equipo que era Arda porque a VInicius no le tocan.
El problema no ha sido meter a Cestero, que ni ha sumado ni ha restado. El problema ha sido cargarse el poco centro del campo que había, partiendo al equipo en dos, dejando solos a Valverde y Cestero con cinco delanteros en línea por delante con sus respectivas marcas. Es la misma táctica de Ancelotti en situaciones similares, la de acumular gente arriba cargándose el centro del campo en el proceso. Así se pierde el control, el poco que hubiese, la opción de encerrar al rival por acumulación, y de presionar arriba tras pérdida con la línea de medios y defensas muy adelantada.
Dejas al equipo sin salida de balón, sin control y vendido en las transiciones, y te lo juegas todo a la ruleta rusa, a un chispazo individual, a un balón colgado a la nada, o a un error garrafal del rival, en lugar de intentar buscar y encontrar tu propio camino hacia el gol a través del control del juego con balón en campo contrario, subiendo la intensidad y adelantando líneas para que en caso de pérdida se pueda recuperar pronto para seguir apretando.