En el mundo de los “ofendiditos” en el que vivimos hoy, también hay que tener en cuenta el contexto… aunque eso estropee el relato. Porque el contexto es incómodo cuando no encaja con la indignación prefabricada.
CONTEXTO:
22 jugadores de fútbol, que no son precisamente catedráticos de filosofía moral, sino chavales de calle y recreo muy buenos en lo suyo, compiten en un estadio con 50.000 personas gritando. Unas animan, otras insultan, y algunas simplemente se desahogan porque su semana ha sido bastante más dura que el partido. Hay tensión, pulsaciones a 180, culturas distintas, egos, orgullo, presión mediática y millones mirando.
Pero claro, el mundo parece esperar que, tras una patada a destiempo o un piscinazo dudoso, los jugadores se abracen en círculo y reciten:
“Más amor, menos odio.”
“Somos arcoíris en pantalón corto.”
“Respeto es la revolución, compañero.”
“Humanidad primero… bro.”
Porque, al parecer, lo coherente en medio de un choque a 200 por hora es intercambiar consignas de festival alternativo en lugar de algún que otro exabrupto.
Sí, tienen que dar ejemplo. Nadie discute eso. Pero dentro del campo hay intangibles, adrenalina, orgullo competitivo, presión real.
En esos casos se pueden instaurar protocolos específicos, incluso en la propia realización del partido: cambiar el plano o meter publicidad hasta que la situación se resuelva, y que el árbitro espabile, porque no lo gestionó mal… lo gestionó peor.
Ya lo hacen cuando sale un espontaneo. Lo que no puede ser es que estén los banquillos implicados etc....y todo transmitiendolo durante minutos que duró, MORBO se llama.
Lo del RACISMO es la excusa detrás del aprovechamiento general de la situación.
Cada uno con su culo y su opinión según sus intereses, pero tiene todo un "tufillo" de indignación prefabricada que está "a la que salta". Quiero imaginar que viviran de ello.
HABLEMOS DE FÚTBOL.
Y VINI TAMBIÉN DEBERÍA. Ha corregido bastante esas actitudes pero siguen quedando restos.
El Botellazo final es el resultado de todo lo anterior.
Lo dicho en un post anterior: el Black Power ya empezó en 1968 y probablemente nadie pensaba en sacarle rédito económico.
Actualmente todas estas indignaciones prefabricadas por ofendiditos tienen intereses y réditos económicos o políticos detrás. No tienen la credibilidad de antaño o de los Black Power.