Los datos son estos
https://es.tradingeconomics.com/spain/y ... yment-rate
Ponlo a 5 años.
No te hagas trampas al solitariooooramones escribió: ↑Sab Mar 14, 2026 9:19 pmLos datos son estos
https://es.tradingeconomics.com/spain/y ... yment-rate
Ponlo a 5 años.
He dejado de leer cuando hablas de 2011 y no citas la mayor crisis económica del siglo XXI que comenzó en 2009. Producida por cierto, por la especulación finaciera inmobiliaria capitalista. Zapatero pintaba tanto en esa situación como lo hacen los afiliados de VOX para decidir qué hace en su día a día su líder el paguitas, nada. Zapatero hizo bastante, entre otras cosas acabar con ETA, si te parece poco. Mira, acabo de ver los índices macroeconómicos de Japón en 1946, están fatal, seguro que el presidente zurdo debió de tener la culpa. Vaya neonotas.michael37 escribió: ↑Sab Mar 14, 2026 11:11 pm Permitidme, con todo el respeto que merece vuestra evidente y subjetiva superioridad intelectual y moral, que nosotros, simples mortales, solo podemos contemplar con admiración, recordar algunos pequeños detalles históricos. Ya saben, esos datos incómodos que a veces aparecen cuando uno rasca un poco debajo del discurso político y temporalidades interesadas.
Corría el año 2011, cuando el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, líder muy apreciado por buena parte del pensamiento progresista español, dejaba el poder.
La situación económica que dejó era, digámoslo con delicadeza, particularmente interesante.
España cerró 2011 con una tasa de paro cercana al 22,8 % y más de cinco millones de desempleados. Y lo verdaderamente espectacular estaba entre los jóvenes, el paro juvenil superaba el 46 %, llegando poco después a superar el 55 % en 2012.
Es decir, más de la mitad de los jóvenes que querían trabajar no podían hacerlo. Una herencia laboral ciertamente memorable.
En ese contexto llega el gobierno de Rajoy y aprueba la famosa reforma laboral de 2012, muy criticada por algunos, y celebrada por otros, cuyo objetivo era introducir más flexibilidad en un mercado laboral que estaba literalmente colapsando.
La situación todavía empeoró durante un tiempo, como suele ocurrir en medio de una crisis profunda. En 2013 el paro llegó a superar el 26 %, el peor momento de toda la crisis.
Pero a partir de ahí comenzó una recuperación progresiva.
Cuando Rajoy deja el gobierno en 2018, la tasa de paro estaba aproximadamente en el 15,28 %, con unos 3,49 millones de desempleados. El paro juvenil, por su parte, había bajado hasta alrededor del 34 % (22 puntos menos de la herencia de Zapatero).
No era el paraíso laboral, desde luego. Pero tampoco exactamente el apocalipsis económico que algunos describen cuando revisan el pasado con cierta creatividad selectiva. Después llega otro contexto muy distinto.
Desde 2018 gobierna Pedro Sánchez, conocido popularmente por todos como “El Perro Sánchez” ídolo de algunos foreros intelectuales. Entre medias han ocurrido bastantes cosas que conviene recordar, una pandemia mundial, estímulos económicos masivos, una fuerte recuperación global posterior, años de política monetaria ultralaxa y, además, la llegada de fondos europeos millonarios destinados a impulsar la economía.
En 2021-2022 se aprueba una nueva reforma laboral que modifica algunos aspectos de la anterior y pone el foco principalmente en la reducción de la temporalidad en el empleo.
El paro juvenil ha seguido bajando algo más, situándose en torno al 28-29 % en los últimos años, aproximadamente seis puntos menos que el nivel heredado en 2018. Eso sí, conviene no olvidar el contexto, esta reducción se produce en un entorno macroeconómico bastante más favorable, con recuperación económica, fuerte apoyo monetario y ayudas europeas significativas.
Aun así, y pese a esa mejora, España sigue manteniendo la tasa de paro juvenil más altas de la Unión Europea.
Pero lo verdaderamente fascinante del debate político no son los datos.
Lo fascinante es la narrativa.
Porque algunos discursos parecen construidos sobre una idea bastante interesante, la historia comienza exactamente el día que ellos llegan al poder.
Todo lo anterior, sencillamente, se evapora.
Claro, porque si hablamos de Rajoy… inevitablemente habría que hablar también de Zapatero y aquellos célebres “brotes verdes”, ¿verdad? Y eso ya complica un poco el relato.
Así que, por alguna razón misteriosa, desaparecen varias cosas.
Desaparece la burbuja inmobiliaria.
Desaparece la crisis financiera internacional.
Desaparecen los cinco millones de parados.
Y, por supuesto, desaparece también la herencia económica que dejó el gobierno socialista.
Mientras tanto, el antiguo líder socialista, al que algunos de sus admiradores citan con una devoción casi doctrinal, queda elevado a una especie de referencia ideológica permanente, algo así como una autoridad moral incuestionable.
Ahora bien, ocurre algo curioso cuando uno hace algo tan poco sofisticado como mirar las cifras, las fechas y el contexto económico.
De repente, el relato empieza a perder un poco de épica.
Porque los datos tienen una costumbre bastante molesta, no suelen adaptarse demasiado bien a los discursos políticos.
Y entonces sucede algo interesante.
En cuanto alguien pone los números encima de la mesa, con calma, educación y, por supuesto, con el debido respeto hacia la indiscutible superioridad intelectual que algunos se atribuyen, muchos de esos debates que parecían tan encendidos… empiezan a apagarse solos.
Porque, al final, basta con rascar un poco.
Y cuando uno rasca lo suficiente… más de una certeza ideológica termina yéndose tranquilamente a dormir.
Buenas noches.
Cuando el relato no interesa, directamente no se lee. Claro, como no encaja la herencia que dejó Zapatero con lo que ocurrió después con Rajoy y, más tarde, con vuestro amado líder, el “Perro”, es más cómodo ignorarlo.Bircenguetorix escribió: ↑Sab Mar 14, 2026 11:33 pmHe dejado de leer cuando hablas de 2011 y no citas la mayor crisis económica del siglo XXI que comenzó en 2009. Producida por cierto, por la especulación finaciera inmobiliaria capitalista. Zapatero pintaba tanto en esa situación como lo hacen los afiliados de VOX para decidir qué hace en su día a día su líder el paguitas, nada. Zapatero hizo bastante, entre otras cosas acabar con ETA, si te parece poco. Mira, acabo de ver los índices macroeconómicos de Japón en 1946, están fatal, seguro que el presidente zurdo debió de tener la culpa. Vaya neonotas.michael37 escribió: ↑Sab Mar 14, 2026 11:11 pm Permitidme, con todo el respeto que merece vuestra evidente y subjetiva superioridad intelectual y moral, que nosotros, simples mortales, solo podemos contemplar con admiración, recordar algunos pequeños detalles históricos. Ya saben, esos datos incómodos que a veces aparecen cuando uno rasca un poco debajo del discurso político y temporalidades interesadas.
Corría el año 2011, cuando el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, líder muy apreciado por buena parte del pensamiento progresista español, dejaba el poder.
La situación económica que dejó era, digámoslo con delicadeza, particularmente interesante.
España cerró 2011 con una tasa de paro cercana al 22,8 % y más de cinco millones de desempleados. Y lo verdaderamente espectacular estaba entre los jóvenes, el paro juvenil superaba el 46 %, llegando poco después a superar el 55 % en 2012.
Es decir, más de la mitad de los jóvenes que querían trabajar no podían hacerlo. Una herencia laboral ciertamente memorable.
En ese contexto llega el gobierno de Rajoy y aprueba la famosa reforma laboral de 2012, muy criticada por algunos, y celebrada por otros, cuyo objetivo era introducir más flexibilidad en un mercado laboral que estaba literalmente colapsando.
La situación todavía empeoró durante un tiempo, como suele ocurrir en medio de una crisis profunda. En 2013 el paro llegó a superar el 26 %, el peor momento de toda la crisis.
Pero a partir de ahí comenzó una recuperación progresiva.
Cuando Rajoy deja el gobierno en 2018, la tasa de paro estaba aproximadamente en el 15,28 %, con unos 3,49 millones de desempleados. El paro juvenil, por su parte, había bajado hasta alrededor del 34 % (22 puntos menos de la herencia de Zapatero).
No era el paraíso laboral, desde luego. Pero tampoco exactamente el apocalipsis económico que algunos describen cuando revisan el pasado con cierta creatividad selectiva. Después llega otro contexto muy distinto.
Desde 2018 gobierna Pedro Sánchez, conocido popularmente por todos como “El Perro Sánchez” ídolo de algunos foreros intelectuales. Entre medias han ocurrido bastantes cosas que conviene recordar, una pandemia mundial, estímulos económicos masivos, una fuerte recuperación global posterior, años de política monetaria ultralaxa y, además, la llegada de fondos europeos millonarios destinados a impulsar la economía.
En 2021-2022 se aprueba una nueva reforma laboral que modifica algunos aspectos de la anterior y pone el foco principalmente en la reducción de la temporalidad en el empleo.
El paro juvenil ha seguido bajando algo más, situándose en torno al 28-29 % en los últimos años, aproximadamente seis puntos menos que el nivel heredado en 2018. Eso sí, conviene no olvidar el contexto, esta reducción se produce en un entorno macroeconómico bastante más favorable, con recuperación económica, fuerte apoyo monetario y ayudas europeas significativas.
Aun así, y pese a esa mejora, España sigue manteniendo la tasa de paro juvenil más altas de la Unión Europea.
Pero lo verdaderamente fascinante del debate político no son los datos.
Lo fascinante es la narrativa.
Porque algunos discursos parecen construidos sobre una idea bastante interesante, la historia comienza exactamente el día que ellos llegan al poder.
Todo lo anterior, sencillamente, se evapora.
Claro, porque si hablamos de Rajoy… inevitablemente habría que hablar también de Zapatero y aquellos célebres “brotes verdes”, ¿verdad? Y eso ya complica un poco el relato.
Así que, por alguna razón misteriosa, desaparecen varias cosas.
Desaparece la burbuja inmobiliaria.
Desaparece la crisis financiera internacional.
Desaparecen los cinco millones de parados.
Y, por supuesto, desaparece también la herencia económica que dejó el gobierno socialista.
Mientras tanto, el antiguo líder socialista, al que algunos de sus admiradores citan con una devoción casi doctrinal, queda elevado a una especie de referencia ideológica permanente, algo así como una autoridad moral incuestionable.
Ahora bien, ocurre algo curioso cuando uno hace algo tan poco sofisticado como mirar las cifras, las fechas y el contexto económico.
De repente, el relato empieza a perder un poco de épica.
Porque los datos tienen una costumbre bastante molesta, no suelen adaptarse demasiado bien a los discursos políticos.
Y entonces sucede algo interesante.
En cuanto alguien pone los números encima de la mesa, con calma, educación y, por supuesto, con el debido respeto hacia la indiscutible superioridad intelectual que algunos se atribuyen, muchos de esos debates que parecían tan encendidos… empiezan a apagarse solos.
Porque, al final, basta con rascar un poco.
Y cuando uno rasca lo suficiente… más de una certeza ideológica termina yéndose tranquilamente a dormir.
Buenas noches.