Daniil sorprende con la potencia que le mete a la bola, aunque no tenga la magia de Carlos, es pura fuerza. Por su parte, Carlos ejecutó un golpe impresionante en este torneo, con tanto efecto que cruzó toda la cancha, un auténtico golazo desde el tenis.
Estaba hasta los cojones por pasar más de tres semanas fuera de casa. Hoy estaba muy lento, y en una pista muy rápida como Miami, pues ha salido cruz.