michael37 escribió: ↑Mié May 27, 2026 11:19 am
Diccionario político para no perderse en el parque temático del sanchismo:
CORRUPSOE: cuando las siglas ya vienen con olor a sobre cerrado y ventilación pendiente.
Corrupción: esa niebla institucional que siempre aparece cuando nadie sabe nada, pero todos tienen chófer.
Pedrote: el náufrago que, antes de soltar el poder, vende hasta los remos.
Zetaperro: el abuelo ideológico del “no pasa nada”, aunque el edificio esté ardiendo.
Esposas: no se sabe si hablamos de familia o de accesorios judiciales; depende del telediario.
Hijas: las únicas que no pidieron salir en el álbum familiar del poder pero sí en la recogida de billetes.
Hermano: ese parentesco que, en política, a veces cotiza más que un máster.
Colegas de Pegueot-Mercedes "The Road Movie": una pandilla de golfos de viaje oficial, gasolina pública y prostíbulo incierto.
Secretarias: el Excel y los mails donde empieza la fiesta y termina la explicación.
Vividores zurdos: fauna autóctona del presupuesto público, comen de subvención y duermen en cargo.
Sin Presupuestos GE: gobernar sin cuentas es como ir al súper con la tarjeta de otro y cara de estadista.
Culpa de Franco: comodín histórico multiusos, válido para sequías, atascos y derrotas electorales.
Culpa de la ultraderecha: paraguas oficial para tapar goteras propias.
Adicción al poder: cuando el sillón ya no es un cargo, es una relación tóxica con tapicería institucional.
Pucherazo en primarias: democracia interna cocinada a fuego lento y con tapa para que no se vea el humo.
Machismo: palabra noble convertida demasiadas veces en extintor selectivo de incendios ajenos.
Acoso sexual: cuando el feminismo de pancarta se atraganta con los nombres propios y actitudes propias.
V
enta de España por parcelas: Monopoly político, pero con comunidades autónomas en vez de calles.
Bildu sí, VOX no: el manual de higiene democrática escrito con lejía selectiva.
Paraísos fiscales: esos lugares donde el dinero se va de vacaciones y vuelve moreno, pero sin explicaciones.
Apagón: La tormenta perfecta, mucha luz ideológica y poca electricidad real.
Falta de transparencia: cristal ahumado para que el ciudadano vea sombras y ellos sigan brindando.
Pvtas y otras señoritas: cuando el relato moralista se cae por el reservador de habitaciones del partido
Aumento de delincuencia sexual: el elefante en la habitación que algunos intentan tapar con un póster de igualdad que nos cuesta millones de euros.
Cohecho: palabra fea para una costumbre aún más fea, que el favor viaje en business, joyas, pulseras y otros menesteres.
Cierre de centrales nucleares: apagar la calefacción y luego culpar al invierno.
Ministros mediocres sirvientes: un casting de obediencia donde el talento y la meritocracia brilla por su mediocridad.
Indultos y amnistía de chusma: lavandería política, entra delito, sale “convivencia”.
Red criminal: cuando el organigrama parece menos partido político y más una serie de Mortadelo y Filemón en Netflix.
Cesiones y concesiones a independentistas: el arte de pagar el alquiler de La Moncloa con trozos del país.
Inmigración descontrolada: abrir la puerta sin mirar quién llama y luego llamar racista al que pide portero.
Compra de votos con ayudas: lluvia de cheques justo antes de votar, casualidades con calendario electoral.
Fiscal General: figura decorativa con toga y aroma a recadero premium del lider súpremo.
Relaciones con la OTAN: hacerse el pacifista en campaña y navegar por el atlántico en la alfombra roja.
Apestado en la UE: cuando en Bruselas te sonríen como al cuñado pesado y tonto de la cena.
Sobreuso de Falcon: ecologismo de altura, salvar el planeta imaginando que es su ventanilla privada con combustible público.
Traición: palabra grande, pero algunas decisiones parecen escritas con tinta de saldo nacional y electoral.
Médicos en huelga: la sanidad real esperando en urgencias mientras el discurso oficial se hace una resonancia de ego.
Mentiras: Los ladrillos del edificio, por eso la fachada aguanta aunque huelan a derrumbe todos sus cimientos y estancias.
Bolsas con billetes: el merchandising clásico de la corrupción castiza.
Muertes por negligencia ferroviaria: tragedias que merecen verdad, no ruedas de prensa con niebla.
Nepotismo: meritocracia familiar, currículum con apellido incorporado.
Ninguneo a las FCSE: pedir seguridad mientras se desprecia al que se juega la cara por darla.
Trump: el coco internacional que sirve para asustar progres mientras aquí se juega al aprendiz de caudillo sonriente, heredero del otro.
Visitas a dictaduras: turismo diplomático por países donde la democracia está de baja indefinida.
Blanqueo de capitales: Otra lavadora institucional, entra dinero sucio, sale comunicado limpio.
Ramadán sí, Navidad no: multiculturalismo con calendario selectivo y complejo de portal de Belén.
Subvenciones cine mierda español: películas que no ve nadie, salvo el BOE, que siempre compra entrada.
Ataques a jueces: cuando el árbitro no pita a favor, se pide quemar el reglamento.
Ostras y champán: socialismo de marisco: el pueblo en menú del día y ellos en carta de degustación.
Payasadas en X, Twitter y otras RRSS: gobernar a golpe de tuit es como pilotar un avión con memes.
Móviles desechables: tecnología punta para conversaciones que, casualmente, nunca conviene conservar.