MaradonaCRPele escribió: ↑Mar Jun 30, 2026 1:52 pm
Apostata escribió: ↑Mar Jun 30, 2026 10:45 am
Si todos pertenecemos a la Raza Humana sin ninguna distinción de origen, es ridículo seguir manteniendo un negocio al rededor de presuntas selecciones NACIONALES. Ahora mismo, Francia o Alemania son combinados de futbolistas que habitan en su territorio, pero eso es una realidad administrativa que no tiene nada que ver con el carácter nacional que le daba razón de ser a las selecciones, y que todavía se lo sigue dando a selecciones iberoamericanas o africanas.
Estamos jugando con distintos criterios: En Argentina, Marruecos o Paraguay, los futbolistas se parten el pecho por la bandera, mientras que en Alemania o en Holanda los jugadores son profesionales que cumplen con un impositivo legal.
Es curioso cómo en el mismo argumento se mezclan conceptos como si fueran lo mismo: nacionalidad, cultura y color de piel, como si todo eso viniera en el mismo paquete. Porque si el criterio es “selecciones nacionales puras”, entonces Alemania (25 nacidos en Alemania), Francia (23 nacidos en Francia) y Marruecos (con una mayoría nacida fuera del país) ya estropean bastante la narrativa.
Y no deja de llamar la atención que el ejemplo de Marruecos se use para defender una idea que, en la práctica, encaja mucho peor allí que en Alemania o Francia.
Por cierto, te conozco desde hace años suficientes como para saber que no perteneces a esa parte del foro que suele confundir estos planos. Justamente por eso sorprende leerlo así formulado.
Es que so no confundo esos planos. De hecho, para mí la raza no tiene el menor valor en este asunto. No es un problema de color de piel, como ya he dicho varias veces, el problema es tratar de encajar un sistema tradicional basado en identidades nacionales con una realidad administrativa que se basa únicamente en los derechos de residencia.
Si te fijas, yo en ningún momento estoy pidiendo que se excluya a los futbolistas de origen extranjero o que se les haga pasar una prueba de pureza como a los conversos. Al contrario, lo que yo denuncio es la obsolescencia de un criterio de competición que ha dejado de tener vigencia al menos en Europa.
El Fútbol está basado en la pasión por unos colores y sin esa pasión, carece de sentido. Yo, que soy una persona de natural pacífico, siento ganas de morderle la cabeza a esa gente que dice: "yo no soy de ninguno, me gusta verlos cuando juegan bien al fútbol". Como diría el Cansino Histórico: "¡¡¡VESTE A LA MIERDA!!!" Osea que yo tengo que disfrutar más de Ronaldinho o de Mensi destrozando al Real Madrid que de José Luis Morales o de Joselu metiendo un gol con la uña en el descuento. Antes me rebano el trozo.
Digo esto porque cuando a un equipo le quitas el factor de identidad por el que se vinculan a él sus aficionados, se lo quitas todo. Véndele el Madrid a un jeque que se lo lleve a jugar a Barcelona con una camiseta de rayas rojas y verdes y el escudo de un beduino follándose a una cabra y ya puede contratar a los 22 mejores peloteros del planeta, que los partidos los va a ver su pvta madre.
Para mí el fútbol es la única dosis diaria de pasión irracional que me permito en la vida. Probablemente no lo consigo, pero intento ponerme tanto en el lugar del prójimo, que a veces tengo miedo de que me convenza para que le ayude a darme una paliza. No soy nada sectario y procuro siempre respetar el derecho del otro a estar en el mundo como le apetezca siempre que no perjudique a otras personas.
Pero en el fútbol no. En el fútbol soy absolutamente medieval y quiero ser sólo de los míos frente a los otros. El juego va de eso y así lo acepto siempre que el juego no trascienda a otros aspectos de la vida. Como dijo Valdano, el fútbol es la cosa más importante del mundo entre las cosas que no tienen importancia, y sólo así quiero vivirlo, como si durante 90 minutos me fuera la vida en ello.
Y en este contexto veo como la gente se empeña en compatibilizar esa excepción irracional que supone la adscripción incondicional y arbitraria a un equipo de fútbol con conceptos elevados de fraternidad, legalidad internacional y derechos humanos. Oiga pues sí, si nos ponemos así de drásticos, donde este la Raza Humana y la Paz Mundial que se quite el Fútbol, pero entonces rompamos las reglas de este negocio. Hagámoslo mixto y sin restricciones de edad y de nacionalidad. De hecho, deroguemos las fronteras y hagamos una sola Selección Mundial en la que estén representados individuos de todas las razas, edades y percepciones de género, por si vienen los extraterrestres y tenemos que jugar contra ellos, pero dejemos de simular enfrentamientos irreconciliables entre las distintas naciones de la Tierra.
Algunos se están tomando mi discurso por el lado racista y discriminatorio y nada más lejos. Bien se podría tomar por el lado contrario. ¿Por qué no pueden representar a un país las personas que residen y trabajan en él aunque no hayan tenido la suerte de obtener los papeles que les otorgan la nacionalidad? Cojones, usemos el empadronamiento como único criterio. O ni quiera eso, te apuntas en una lista diciendo que te percibes a ti mismo como alemán o como sueco y adquieres la condición de seleccionable por el combinado de tu elección.
El problema es que casi nadie seguiría un Mundial de Fútbol en esos términos, salvo los gilipollas esos que dicen los "yo no soy de ninguno, a mí me gusta verlos cuando juegan bien el fútbol". Así que para prolongar la vigencia de un sistema que se basaba en las identidades nacionales hay que sostener que las propias identidades nacionales son contrarias al espíritu del fútbol. Oigan, pues la próxima vez que jueguen el Madrid y el Barcelona, que lleven 15 jugadores cada uno y que los capitanes los vayan escogiendo "a pies", así mejoramos las relaciones humanas y prescindimos de esos insanos sentimientos de pertenencia que contaminan la belleza intrínseca de este deporte.