Vaya batacazo de la selección ante Mali. Después de la gran victoria ante Alemania hoy han jugado rematadamente mal.
Puede pesar que este partido se ha jugado tan sólo 16 horas después. No es excusa pero es incomprensible que la organización les haya hecho jugar en menos de 24 horas.
Pues ya tenemos a las nuestras en semis tras el Australia 66-89 España.
Victoria plácida aunque las australianas bajaron la ventaja el último cuarto hasta a 13 puntos (estuvimos hasta a +27) pero con cabeza fría se supo jugar los últimos minutos pese a las pérdidas (15 la mayoría en esa recta final)
Megan Gustafson. 16 puntos y 7/11 en tiros.
Iyana Martín hizo 13 (9 en el primer tramo con tres triples), María Conde firmó 10 puntos, y Alicia Flórez otros 10.
Las semis vs EEUU servirán para medirnos ante las máximas favoritas de siempre. sábado, 20.00 horas.
Bueno, una pena la derrota. Hemos llegado a empezar ganándoles de mucho y hemos plantado cara durante gran parte del partido, pero al final nos han ganado, no de paliza, pero sí por una diferencia significativa. Hemos competido, pero no he tenido la sensación de que fuéramos a ganar.
Con los árbitros, yo es que no me suelo fijar mucho, pero no niego que pueda haber parte de razón.
Se compitió con todo con las máximas favoritas y se estuvo ahí. De nuevo favorecen a EEUU en una competición de basket cuando se debería intentar más bien igualar los niveles con arbitrajes justos y FIBA.... Pero en fin, es guerra perdida esto.
Es increíble lo del baloncesto femenino. Pasan los años, cambian las jugadoras, sale el anterior seleccionador en medio de una polémica importante y, aun así, España sigue compitiendo al máximo nivel y vuelve a ganar una medalla, esta vez el bronce.
El contraste con los hombres es brutal. Mientras las mujeres siguen plantando cara a las mejores del mundo y peleando por medallas, el masculino lleva tres torneos importantes fracasando, ha perdido hasta contra Portugal en casa y en las ventanas sigue jugando con fuego. Ahora mismo son dos selecciones que parecen estar en mundos completamente distintos: las mujeres compiten entre las mejores y los hombres ni siquiera están cerca de ese nivel.
Nunca me he arrepentido de haberme aficionado al baloncesto femenino. Es muy entretenido y competitivo, aunque los tanteos sean más bajos. Florentino debería montar un Madrid de baloncesto femenino.