En las películas de Pajares y Esteso aquello de ¡Que vienen las suecaaaas! se gritaba con alegría y alboroto.
En la versión 2026, el grito sería bastante distinto: ¡Que vienen las suecaaaas!, pero con cara de "Ajco" al ver que llegan tapadas hasta los tobillos.
SUECIA EN 2026
El voto de los inmigrantes nacionalizados inclina las elecciones de Suecia a la izquierda.
Con un millón de extranjeros no europeos naturalizados, que suponen el 13% del censo electoral, el 70% de ellos ha apoyado al bloque de izquierdas y, sobre todo, a los socialdemócratas de Magdalena Andersson (38%) y La Izquierda (21%).
Para muestra, un botón. Hace un par de años fui de Copenhague a Malmö a comer y dar una vuelta. Nada más bajarme del tren, mientras subía las escaleras, bajaba por el otro lado un grupo de chavales de origen no europeo naturalizado y algunos iban al grito de "Allahu Akbar".
Yo, que iba con la coña de "a ver suecas", me encontré con aquello a las primeras de cambio. Fue una buena dosis de realidad que después confirmé al entrar en un centro comercial y ver a bastantes mujeres suecas de origen no europeo naturalizado con pañuelo en la cabeza y vestidas hasta los tobillos.
Mi gozo en un pozo. Yo, que iba a ver si ligaba con alguna sueca, terminé volviéndome con el rabo entre las piernas y con una sensación bastante distinta de la que llevaba al llegar, la de que Europa está cambiando mucho más rápido de lo que muchos quieren reconocer. Y parte de ese debate ya se está trasladando claramente a la política y el parlamento europeos.