Madri_dista escribió: ↑Jue Ago 13, 2026 11:11 pm
Yo ayer no le vi ponerse de ningún modo particular, simplemente le vi entrenando, pero sí que lo veo más tranquilo.
A mí me entretenía todo lo que generaba y me parecía un personaje interesante, pero en su tercera temporada creo que ya se le fue todo de las manos. Y no nos destruyó ni el mejor Barcelona de la historia, por mucho que sacaran 100 puntos, ni los árbitros. Simplemente, el vestuario explotó, tiramos la Liga contra equipos inferiores, en Copa tuvimos una mala noche y en Champions nos eliminó Lewandowski.
Para mí la inteligencia emocional es innegociable en cualquier adulto que pretenda ser medianamente funcional.
Los seres humanos estamos equipados con muchos recursos para responder a las distintas situaciones que nos plantea la vida, pero algunos de ellos son demasiado primitivos y demasiado peligrosos para andar recurriendo constantemente a ellos en un mundo en el que las reglas son muy diferentes a las que había cuando se desarrollaron esos impulsos.
Uno no puede reaccionar con ira ante todo lo que le incomoda, ni declarar la guerra a todo el mundo por sistema. Mouricio dispersó su esfuerzo y el del club en demasiadas direcciones que no llevaban a ninguna parte. Dices que la culpa fue de los jugadores, pero es que la parte más importante del entrenador es precisamente manejar a los jugador. La mayoría de ellos son los mismos que rindieron formidablemente con Angelote o Zidane, y esa y no otra es la obligación de un entrenador. Si todo lo conviertes en una cuestión personal, al final tú carácter lo acaba devorando todo.
Yo siempre recuerdo que durante una temporada, Angelote llegó a tener en el banquillo a piñón pijo a Hazard, Bale, Isco, Marcelo, Asensio y Jovic. Entre todos esos no sólo había gente con un peso específico muy importante en el vestuario, sino que además estaba inmovilizando a una parte importante del patrimonio activo del club. Pues bien, ese ano se ganó la Champions y la Liga sin que hubiera ni medio ruido en el vestuario o en la directiva.
Mouricio, al contrario, lo quemaba todo y creaba situaciones irreversibles. Era un pirómano y así le fue y así nos fue. De hecho, esa pérdida de papeles en el Madrid, fue el principio del declive de su carrera.