Las novedades en el once del Real Madrid para el partido contra el Eibar...
1. Beerensteyn en punta como era de esperar (no tenemos otra cosa) en sustitución de Schroder.
2. Lakrar en lugar de Méndez. Necesita minutos para entrar en ritmo tras perderse la pretemporada.
3. Caruso formará de inicio junto a Senss y Jacinto en el centro del campo, tras debutar ante el Ajax.
4. Vuelve Caicedo al once tras ser suplente en los dos últimos partidos contra el Atlético y el Ajax.
Madre mía, que peinado me lleva Däbritz en la grada. Eso debería estar prohibido por la ONU.
Impresionante el trabajo de la capitana del Éibar, siempre colocada en el sitio justo. Seguro que el gol acaba llegando por un fallo suyo, que el fútbol es así de puñetero.
La tocapito, Gil Soriano, elige conscientemente no pitar un claro penalti a Caicedo, incluso después de ver en la revisión solicitada por el banquillo del Real Madrid el doble puñetazo a la altura del pecho que realiza con marcado desdén y con toda la intención de hacer daño la defensa del Eibar sobre la atacante madridista. No se ha puesto ni colorada. La cuenta corriente es lo que importa. Impartir justicia no es imprescindible.
La tocapito se ha ganado hoy una afectuosa llamada de sus superiores, los herederos de Negreira en la RFEF.
Sabemos por qué lo haces, Eugenia.
Última edición por Gareth_Bale el Dom Sep 06, 2026 11:26 pm, editado 2 veces en total.
Quesada es malísimo. El equipo no está trabajado tácticamente, ni en conceptos básicos. Tampoco hay una idea de juego. Y lleva mas de un año aquí. Por sus procedimientos, parece el entrenador de un equipo de barrio, de entrenamientos vacíos, jugando a lo que salga y tratando de ganar como sea. Con solo ver los partidos y escuchar las banalidades de Quesada en banda, gritando todo el tiempo a cada jugadora para que presione a una rival concreta, que se muevan para aquí o para allá, que estén encima de tal jugadora, etc. ya se nota que el equipo es una hoja en blanco a la improvisación.
La presión alta es más de lo mismo. Se debe hacer en bloque, subiendo y manteniendo las líneas juntas en campo contrario para cerrar espacios y líneas de pase. Se entrenan los conceptos para que en los partidos se ejecuten igual. Pero Quesada es evidente que no lo entrena, y luego en pleno partido pretende a grito pelado que la presión sea individualmente sobre la que tiene el balón, haciendo que la que esté más cerca vaya a por ella y la persiga como un pollo sin cabeza, incluso sacándola de zona, dejando espacios entre líneas y sin coberturas. Solo viendo eso y escuchándole ya se ve el despropósito de entrenador que es.
En el juego con balón también se nota que no hay una idea trabajada, una forma de jugar con unas pautas a seguir. Para mover el balón casi todas dan 4-5 toques hasta dar el pase, incluso conduciendo varios metros en la dirección en la que pretenden enviar el balón, atrayendo rivales a esa zona y cerrándole los espacios a su propia compañera cuando reciba ese pase, en lugar de dar 1-2 toques y soltar rápido para que la circulación sea veloz y haya espacios, puesto que así a la defensa rival no le da tiempo a bascular y hacer ayudas. Es el balón el que tiene que correr.
Por ejemplo, cuando se quiere abrir el balón a banda, si Lakrar, Eva, Senss o Jacinto controlan y al segundo toque abren rápido para Keukelaar, ésta recibirá con espacio y con la lateral rival descolocada o como única oposición, así Keukelaar tiene muchas opciones de hacer daño, ya sea en acción individual o dando continuidad a la circulación soltando el balón justo cuando se inicia la ayuda. Así provocas ventajas o que el equipo rival llegue tarde a cada ayuda hasta conseguir crear el desajuste. Pero si Lakrar, Eva o la que sea tarda un mundo en soltar ese balón o conduce 15 metros en la misma dirección en la que termina dando el pase, te encuentras con Keukelaar ya encerrada en banda por la lateral y la interior, más la que atraes contigo en la conducción, haciendo que no haya opción de progresar y se tenga que volver a reiniciar desde atrás. Y así una y otra vez repitiendo el mismo error, concluyendo en una circulación parsimoniosa e ineficaz.
A esos problemas con balón hay que sumar los problemas en el juego sin balón. Es la pescadilla que se muerde la cola en esta situación. Porque si la circulación es lenta, más lo será si las jugadoras sin balón están en su mayoría estáticas, con muy poca movilidad y queriéndola al pie. Sin ofrecerse, sin ocupar ni atacar correctamente los espacios, sin arrastrar rivales para crear desajustes, sin proporcionar constantemente líneas de pase. Así favoreces que la circulación sea incluso más lenta y que sea más complicado de progresar. Encima, tampoco se hacen coberturas ni ayudas en los desajustes o tras pérdida.
Y de cara a puerta muchas lagunas también. Y es que dejando a un lado la mala punteria y la falta de colmillo, se pierden muchas oportunidades por no acompañar la jugada, por no levantar la cabeza, por tardar demasiado en decidir o por exceso de toques. Para dar un pase decisivo o tirar a puerta en una situación muy clara, también necesitan dar varios toques para controlar y colocarse bien el balón. O lo de mandar centros sin tener una rematadora o a donde no hay nadie. Al final, por una cosa u otra, terminan desperdiciando el espacio y la posición ventajosa que tenían. Faltan automatismos.
Por no tener, no tiene ni trabajadas las jugadas de estrategia a balón parado. Cada córner o falta lateral es de patio de colegio, reduciendo todo a la acumulación de gente en área pequeña, a la espera de colgar el balón a la olla y que suene la flauta. No hay bloqueos, jugadoras que arrastren al primer palo, jugadoras más allá del punto de penalti para atacar el centro en carrera. Es todo tan absurdo que a veces me pregunto como ha logrado hacerse hueco en este mundillo.
Al final está claro que en el Real Madrid no hay una metodología de trabajo. Y tampoco se busca a alguien capacitado para implementarla. Por eso al equipo le cuesta evolucionar y tener regularidad, porque no tiene una identidad de juego, no hay una base sólida en la que apoyarse para construir un equipo. Es todo una improvisación constante, un equipo de individualidades a la deriva con una falta de conceptos alarmante. Y viendo lo que sucede partido tras partido desde que llegó Quesada, debo decir que más que mediocre, es inepto.
Pero bueno, a prinipios de temporada, ya comenté que esta temporada volveríamos a vernos luchando por la segunda plaza de la Liga, diciendo las mismas cosas que la temporada pasada, aburriéndonos los mismos partidos… Y nosotros un año más viejos.
Hasta cuándo?
Es que, uffff, te fijas en el partido de ayer y en el RM había 11 jugadoras internacionales de países como Alemania, Francia, Suecia, Países Bajos… Un equipazo incapaz de ganar a un equipo como el Eibar.